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Comenzamos con una nueva serie de artículos acerca de las conversaciones que tendrán lugar en el Paraíso y en el Infierno. Es de esperar que, al recordarnos a nosotros mismos lo que se nos ha descrito del Paraíso, los Jardines Celestiales y del Infierno, estaremos en capacidad de experimentar e imaginar los eventos que tendrán lugar cuando nos encontremos cara a cara con nuestra morada en el Más Allá.

¿Por qué Dios nos da una idea sobre estas conversaciones? El Corán está lleno no solo con descripciones de los Jardines Celestiales y del Infierno, sino con conversaciones, diálogos, discursos y discusiones intelectuales. Cuando escenarios similares se repiten una y otra vez, es una señal de que Dios nos dice: "¡Pongan atención!". Por lo tanto, nos corresponde hacer precisamente eso, poner mucha atención, ya sea con la esperanza de la morada dichosa conocida como Jardines Celestiales, o buscando protegernos del fuego del Infierno. La información se repite una y otra vez a fin de hacernos pensar largo y tendido.

En los siguientes artículos daremos una mirada a las diversas categorías de conversaciones. Las conversaciones de los ángeles con la gente de los Jardines Celestiales y del Infierno, con los miembros de sus familias, y las conversaciones que Dios tiene con la gente tanto de los Jardines Celestiales como del Infierno. Además de esto, miraremos lo que la gente, tanto de los Jardines Celestiales como del Infierno, se dirán unos a otros en sus diálogos internos. Comencemos con las conversaciones entre los ángeles y la gente del Más Allá.

Conversando con los ángeles

Los ángeles moran entre los seres humanos desde nuestro comienzo hasta el final. Ellos son responsables de insuflar las almas en los fetos, registran nuestras obras malas y buenas, y extraen las almas de nuestros cuerpos en el momento de la muerte. Al entrar en nuestra morada eterna, nuestra vida futura, ellos estarán con nosotros y vamos a poder conversar con ellos.

La gente de los Jardines Celestiales

La morada eterna de los que han vivido sus vidas con paciencia ante la adversidad y han luchado por ser rectos en momentos tanto de dificultad como de facilidad, será la de los Jardines Celestiales, conocida como Yanna. Cuando la gente que va a pasar la eternidad en el Paraíso entre a su nuevo hogar, los ángeles le darán la bienvenida. Ellos son los porteros de los Jardines Celestiales y dirán: "¡Entra aquí en paz, debido a tu paciencia!". Los Jardines Celestiales son lugares de serenidad eterna y de satisfacción total.

"Pero quienes hayan tenido temor de su Señor serán conducidos al Paraíso en grupos, y cuando lleguen a él serán abiertas sus puertas y sus [ángeles] guardianes les dirán: ‘Con ustedes sea la paz, bienvenidos. Ingresen en él por toda la eternidad’".

(Corán 39:73)

Toda sensación de lesión o dolor será removida de sus corazones. Ellos responderán a los ángeles alabando a Dios, y la conversación continuará.

"‘¡Alabado sea Dios, Quien nos guio!, y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. La promesa con la que vinieron los mensajeros de nuestro Señor era verdad’. Se les dirá: ‘Éste es el Paraíso que han heredado [en recompensa] por lo que solían obrar’".

(Corán 7:43)

La gente del Infierno

Las conversaciones que tendrán lugar entre la gente del Infierno y los ángeles serán completamente distintas. Los moradores del Fuego tendrán una experiencia totalmente diferente. En lugar de esperar ansiosamente ser ingresados a su morada eterna, la gente destinada al Infierno tendrá que ser conducida arrastrada por los ángeles a cargo del fuego. A medida que las personas sean arrojadas a él, los ángeles dirán: "¿Acaso no les llegó un amonestador?"

"Cada vez que un grupo sea arrojado en él, sus guardianes les preguntarán: ‘¿Acaso no se les presentó un amonestador?’ Dirán: ‘Sí, se nos presentó un amonestador, pero lo desmentimos diciendo: Dios no ha revelado nada y estás en un gran error’. Y agregarán: ‘Si hubiéramos oído o reflexionado, no estaríamos ahora con los condenados al Fuego’".

(Corán 67:8-10)

Sin embargo, esta no será la primera vez que estos moradores del fuego entablen una conversación con los ángeles. Cuando el ángel de la muerte y sus asistentes se reúnen para extraer las almas de esta gente, les preguntan enfáticamente: "¿Dónde están ahora aquellos que adoraste además de Dios?". Porque en esta etapa de la vida de una persona, sus ídolos brillan por su ausencia.

"Cuando se les presenten Mis [ángeles] Enviados para tomar sus almas les dirán: ‘¿Dónde están aquellos [ídolos] que invocaban en vez de Dios?’. Ellos responderán: ‘Nos han abandonado’, y atestiguarán contra sí mismos haber sido incrédulos".

(Corán 7:37)

Después de cierto período de tiempo, los moradores del Infierno comenzarán a perder toda esperanza. Ellos Le pedirán a Dios, pero no recibirán respuesta alguna, así que comenzarán a rogarles a los ángeles, los porteros. "Llama a tu Señor", les dirán, "y pídele que aligere nuestro castigo". Los ángeles les responderán con palabras que aumentarán su decepción.

"Quienes están en el tormento dirán a los [ángeles] guardianes del Infierno: ‘Rueguen a su Señor para que nos alivie el castigo [aunque sea] un solo día’. Dirán [los ángeles]: ‘¿Acaso no se les presentaron mensajeros con milagros evidentes?’. Responderán: ‘Claro que sí [pero no les creímos]’. Les dirán entonces [los ángeles]: ‘Rueguen ustedes’".

(Corán 40:49-50)

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