Contenido

content

Content of article

“Te hemos revelado la esencia [el Corán] por Nuestro designio; tú no conocías los Libros [revelados anteriormente] ni la fe [en los preceptos divinos], pero hicimos que él fuera una luz con la que guiamos a quienes queremos de entre Nuestros siervos, y tú [¡oh, Muhammad!] en verdad, guías al sendero recto”.

(Corán 42:52)

El profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, el último Mensajero de Dios, recibió el Corán en dos etapas. Estas palabras perfectas de Dios descendieron para guiar a la humanidad de la oscuridad hacia la luz, son una guía y una misericordia. El Corán —las palabras de Dios— son palabras perfectas de un Dios perfecto, para Su creación. En la noche conocida como “Noche del Decreto”, en el mes islámico de Ramadán, el Corán descendió de la Tabla Protegida[1] hasta el más bajo de los cielos. Luego descendió de los cielos a la tierra en partes pequeñas.

La revelación fue entregada al Profeta Muhammad a través del ángel Gabriel[2]. Cuando el Profeta Muhammad tenía alrededor de cuarenta años de edad empezó a pasar tiempo en reflexión profunda. De acuerdo con su amada esposa Aisha[3], Muhammad fue agraciado con vívidos sueños que se cumplían posteriormente. Luego, Dios le inspiró un gusto por el aislamiento. Él solía ir a la cueva conocida como Hira a adorar al Dios Único y a reflexionar sobre la vida, el universo y su lugar en el mundo.

Una noche durante Ramadán, un ángel se le acercó y le pidió que leyera. El Profeta, que no sabía leer ni escribir, respondió: “No sé leer”. El ángel entonces lo tomó por la fuerza y presionó su pecho tan fuerte que no podía soportar la presión. El ángel liberó entonces a Muhammad y le pidió una vez más que leyera. Él respondió de nuevo: “Pero no sé leer”. El ángel lo detuvo a la fuerza tres veces y Muhammad respondió cada vez que él no podía leer (o preguntó qué iba a leer). El ángel entonces le reveló las primeras palabras del Corán[4].

“¡Lee! [¡oh, Muhammad!] En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de un cigoto. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó [la escritura] con el cálamo. Y le enseñó al hombre lo que no sabía”. (Corán 96:1-5)

Después de esta primera revelación, que Muhammad encontró alarmante, no fue visitado de nuevo por el ángel Gabriel por una cantidad indeterminada de tiempo. El siguiente encuentro con el ángel se dio cuando el profeta se encontraba caminando solo. El profeta Muhammad escuchó una voz de los cielos. Cuando levantó la vista vio al ángel sentado en una silla entre el cielo y la tierra. Muhammad tuvo miedo y corrió a su casa en busca de consuelo, pidiendo ser envuelto en mantas. La segunda revelación ocurrió en ese momento[5].

 “¡Oh, tú que te envuelves en el manto! Levántate y advierte [a los hombres]...”. (Corán 74:1-2)

Durante los siguientes 23 años, hasta poco antes de la muerte del Profeta Muhammad, el Corán fue revelado por partes. Hay varias razones que se han sugerido para esto. Algunos dicen que fue revelado poco a poco para ofrecer al Profeta Muhammad apoyo y abordar las cuestiones que fueran surgiendo.

Aisha, la esposa del Profeta, narró que cuando se le preguntó acerca de cómo le fue revelada la inspiración divina, el Profeta Muhammad respondió: “A veces es como el tañido de una campana, esta forma de inspiración es la más difícil de todas, y luego este estado pasa después de que he comprendido lo que se ha inspirado. A veces el ángel viene en la forma de un hombre y me habla y yo capto lo que dice”[6]Ibn Abbas describió al Profeta Muhammad como recibiendo la revelación “con gran dificultad y moviendo los labios con rapidez”[7]. Conforme las palabras del Corán empezaron a ser reveladas, el Profeta Muhammad las fue memorizando.

La memorización era considerada importante y fue ampliamente practicada incluso en los primeros años del Islam. El Profeta Muhammad pidió a sus compañeros que memorizaran el Corán y tomaran varias medidas para asegurarse de que la revelación fuera preservada en sus memorias. De acuerdo con Ibn Ishaq, compilador de una de las primeras biografías del Profeta Muhammad, Abdullah ibn Masud fue el primer hombre, después de Muhammad, que recitó el Corán públicamente, y en esa ocasión fue golpeado con severidad por hacerlo. El compañero más cercano del Profeta Muhammad, Abu Bakr, también fue conocido por recitar el Corán fuera de su casa en La Meca[8].

El Corán fue memorizado por los compañeros durante la vida del Profeta Muhammad y esta tradición ha continuado a través de las generaciones siguientes. Incluso hoy día, musulmanes que no saben leer árabe, memorizan las mismas palabras exactas que fueron memorizadas por los árabes del siglo VII d.C. La mayoría de los árabes eran analfabetos, incluyendo al Profeta Muhammad; sin embargo, la importancia de la palabra escrita fue bien entendida.

Preservar la revelación divina era de suma importancia, por lo tanto, la gente confiable y de conocimiento memorizó y escribió las palabras del Corán. Entre ellos estaban cuatro hombres destinados a seguir a Muhammad como los líderes de la nación musulmana y un hombre llamado Zaid ibn Zabit, que sería fundamental en la preservación del Corán para las muchas generaciones que seguirían.

Los materiales para la escritura eran difíciles de conseguir, y en esos primeros días porciones del Corán fueron escritas en pieles de animales, piedras delgadas de colores claros, huesos e incluso corteza. Los compañeros pusieron por escrito las palabras de la revelación, y el Profeta Muhammad escuchaba a los hombres recitar las palabras escritas para asegurarse de que no hubiera errores. Se podría decir que el Corán fue escrito bajo la supervisión directa del Profeta Muhammad. El Corán no fue revelado en orden, sin embargo, el ángel Gabriel instruyó al Profeta Muhammad sobre cómo compilar el Corán en la secuencia correcta de inspiración divina.

  1. Lauh Al-Mahfuz (la Tabla Protegida) es el libro en el que Dios escribió los decretos divinos y el destino de toda la creación. Estaba con Dios antes de la creación.
  2. Suiuti’ en Al Itqan Fi Ulum Al Quran, Beirut, 1973, Vol. I pp. 39-40 basado en los tres reportes de ‘Abdullah ibn ‘Abbas, en Hakim, Baihaqi y Nasa’i.
  3. Sahih Al Bujari.
  4. Estas son las primeras palabras que fueron reveladas, no deben confundirse con el primer capítulo del Corán, puesto que los capítulos del Corán no fueron revelados en orden.
  5. Sahih Al Bujari.
  6. Ibíd
  7. Ibíd
  8. Ibn Hisham.


Comentarios