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“Ciertamente Nosotros hemos revelado el Corán y somos Nosotros sus custodios”. 

(Corán 15:9)

Cuando Dios reveló Sus palabras de guía para toda la humanidad, el Corán, Él garantizó su preservación. Una de las formas en las que fue preservado fue que los hombres, mujeres y niños alrededor del Profeta Muhammad memorizaron el Corán, poniendo mucha atención en cada palabra. En los primeros días del Islam el énfasis estuvo en la memorización, sin embargo, muy pronto aquellos que habían dominado el arte de leer y escribir, comenzaron a poner por escrito las palabras del Corán sobre cualquier material que tuvieran disponible. Escribieron sobre piedras planas, corteza, huesos, e incluso cuero.

Cuando las palabras de Dios fueron reveladas al Profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, por medio del ángel Gabriel, se le ordenó que llamara a un escriba para que pusiera por escrito las palabras a medida que comenzaran a salir de sus labios. El principal escriba fue un hombre llamado Zaid ibn Zabit. Muchos compañeros reportaron que el Profeta Muhammad llamaba a Zaid diciendo: “Que traiga el tablero, la tinta y el hueso de escápula”[1]. Durante la vida del Profeta el Corán existió como partes y piezas de material escrito, no en forma de libro.

Una de las razones por las que el Corán en esa etapa no estuviera en forma de libro, es que no fue revelado en orden. En lugar de ello, los capítulos y versículos fueron revelados en un período de 23 años, a menudo como respuesta a sucesos en la vida y la época de la comunidad musulmana temprana. Sin embargo, el orden de los capítulos y versículos del Corán era conocido por el Profeta Muhammad. Cuando el ángel Gabriel le recitaba las palabras divinas de Dios, también daba instrucciones respecto a dónde pertenecían los versículos y capítulos.

El Corán fue puesto por escrito bajo la supervisión estricta del Profeta Muhammad.  Uzmán, uno de los compañeros más cercanos del Profeta, recordó que “cuando algo le era revelado, el Profeta Muhammad llamaba a alguno de los que solía escribir para él y decía: ‘Pon estos versículos en el capítulo en el que esto y aquello es mencionado’, y si sólo era revelado un versículo, él decía: ‘Coloca este versículo en tal capítulo’”[2].

Por lo tanto, en la época en que murió el Profeta, muchos miembros de la comunidad musulmana guardaban piezas del Corán. Algunos sólo tenían unas pocas páginas de las que aprendían a recitar, otros como los escribas, tenían muchos capítulos e incluso otros tenían trozos de corteza o de cuero que contenían sólo un versículo.

Durante la época de Abu Bakr, el hombre elegido para liderar la nación musulmana después de la muerte del Profeta Muhammad, la comunidad musulmana más amplia se halló en tiempos de conflicto civil. Surgieron falsos profetas, y muchas personas confundidas, incapaces de mantener su fe sin el Profeta Muhammad, abandonaron el Islam. Tuvieron lugar batallas y escaramuzas, y muchos de los hombres que habían memorizado el Corán perdieron la vida.

Abu Bakr temió que el Corán se perdiera, así que consultó con algunos de los compañeros de mayor rango sobre compilar el Corán en un solo libro. Le pidió a Zaid ibn Zabit que llevara a cabo esta tarea. Al principio, Zaid se sentía incómodo por hacer algo que el Profeta Muhammad no había autorizado específicamente. Sin embargo, estuvo de acuerdo en recolectar las piezas del Corán, tanto las escritas como las memorizadas, y compilarlas en un libro, el Mushaf. En las tradiciones del Profeta Muhammad encontramos el recuento del mismo Zaid Ibn Zabit sobre cómo se llevó a cabo la compilación del Corán[3].

“Abu Bakr me hizo llamar cuando la gente de Al Yamamah había sido asesinada [es decir, una cantidad de compañeros del Profeta que habían luchado contra el falso profeta Musailimah]. Me presenté ante él y encontré a Omar ibn Al Jatab sentado con él, entonces Abu Bakr me dijo: ‘Omar me ha dicho que las pérdidas han sido grandes entre aquellos que sabían de memoria el Corán, y teme que tengamos más bajas en otras batallas, con lo que gran parte del Corán podría llegar a perderse. Por ello, sugiere que yo ordene que el Corán sea recopilado’.

Le dije a Omar: ‘¿Cómo puedes hacer algo que el Mensajero de Dios no hizo?’ Omar dijo: ‘Por Dios, que esto es algo bueno’. Omar siguió instándome a aceptar su propuesta hasta que Dios abrió mi corazón a ella y comencé a ver lo buena que era tal idea. Entonces Abu Bakr me dijo: ‘Eres un joven sabio y no tenemos sospecha alguna sobre ti, y solías escribir la Inspiración Divina del Mensajero de Dios, así que busca los textos fragmentarios del Corán y compílalos en un libro’.

Por Allah (Dios), si me hubieran ordenado mover una de las montañas, no habría sido más pesado para mí que esto (ordenarme que compilara el Corán). Entonces le dije a Abu Bakr: ‘¿Cómo puedes hacer algo que el Mensajero de Dios no hizo?’ Abu Bakr respondió: ‘Por Dios, es algo bueno’. Abu Bakr me siguió instando a que aceptara su idea hasta que Dios abrió mi corazón a eso mismo que les había abierto el corazón a Abu Bakr y a Omar. Por lo tanto, comencé a buscar el Corán y a recopilar todo lo que había de él escrito en tallos de palmera, piedras blancas delgadas, y también de quienes lo sabían de memoria, hasta que lo recopilé por completo”.

Zaid había memorizado todo el Corán y había sido el escriba más confiable del Profeta Muhammad, por lo tanto, le habría sido posible haber escrito todo el Corán de su propia memoria. Sin embargo, él no utilizó sólo este método. Fue muy cuidadoso y metódico en su compilación del Corán, y no puso por escrito ningún versículo hasta que éste hubiera sido confirmado por al menos dos compañeros del Profeta Muhammad.

De esta forma, el Corán fue puesto por escrito y compilado en forma de libro. Permaneció con Abu Bakr hasta su muerte, en cuyo momento pasó a manos de Omar ibn Al Jatab. Después de la muerte de Omar, le fue confiado a su hija Hafsah. Sin embargo, este no es el final de la historia del Corán. En la época de Uzmán, el tercer líder de la nación musulmana, el libro en el que el Corán (las palabras de Dios) estaba contenido, el Mushaf, fue estandarizado. El Corán ya no sería escrito en los diversos dialectos del árabe. En la cuarta parte descubriremos cómo apareció el Mushaf conocido como el Corán Uzmaní.

  1. Sahih Al Bujari.
  2. Abu Dawud.
  3. Sahih Al Bujari.


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