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El hombre no puede tener control sobre los yinnes, ya que este fue un milagro especial otorgado solo al Profeta Sulaiman. De hecho, el contacto con los yinnes en circunstancias distintas a la posesión o al accidente, es a menudo efectuado a través de la realización de actos sacrílegos, despreciados y prohibidos en la religión. El yinn malvado convocado de esta forma, puede ayudar a sus socios en el pecado y en la incredulidad en Dios. Su objetivo es llevar a tantos como pueda hacia el más grave de los pecados: adorar a otros además o en lugar de Dios.

Una vez el adivino hace contacto y contrato con un yinn, este puede informarle de ciertos eventos en el futuro. El Profeta describió cómo el yinn obtiene información sobre el futuro. Relató que los yinnes son capaces de viajar a la zona más baja de los cielos y escuchar alguna información sobre el futuro, que los ángeles se pasan entre ellos. Entonces, regresan a la Tierra y dan esta información a sus contactos humanos[1]. Esto solía ocurrir mucho antes de la profecía de Muhammad, y los adivinos eran muy acertados en su información. Eran capaces de ganar posiciones en las cortes reales y disfrutaban de mucha popularidad, e incluso eran adorados en algunas regiones del mundo.

Después de que el Profeta Muhammad comenzó su misión, la situación cambió. Dios tiene ángeles custodiando la zona más baja de los cielos, y la mayoría de los yinnes son ahuyentados con meteoritos y estrellas fugaces. Dios describe este fenómeno en la siguiente afirmación coránica, hecha por uno de los yinnes

“[Los yinnes] quisimos acceder al cosmos, pero lo encontramos lleno de guardianes severos y meteoritos. Solíamos buscar posiciones apropiadas del cosmos para escuchar [la revelación], pero todo aquel que intenta ahora escuchar encuentra un meteoro que lo acecha”. 

(Corán 72:8-9)

Dios dijo también:

“He protegido al cielo de todo demonio maldito. Si intenta escuchar, le arrojaré una bola de fuego visible”. 

(Corán 15:17)

Ibn Abbas dijo: “Cuando el Profeta y un grupo de sus compañeros se dirigieron al mercado de Ukadh, se les impidió a los demonios escuchar información en los cielos. Fueron soltados meteoros sobre ellos, así que regresaron con su gente. Cuando su gente les preguntó lo que había ocurrido, les contaron. Algunos sugirieron que algo debía haber ocurrido, así que se dispersaron por toda la Tierra en búsqueda de la causa. Algunos de ellos se acercaron al Profeta y a sus compañeros mientras estaban realizando la Salah y escucharon el Corán. Se dijeron a sí mismos que esto debía haber sido lo que les impidió escuchar. Cuando regresaron con su gente, les dijeron: ‘Hemos escuchado un Corán maravilloso, que guía hacia la rectitud, así que creemos en él. Y nunca le pondremos socios a nuestro Señor’”.

Por lo tanto, los yinnes ya no pueden obtener información sobre el futuro tan fácilmente como lo hacían antes de la misión del Profeta. Debido a esto, ellos ahora mezclan su información con muchas mentiras. El Profeta dijo: 

“Ellos (los yinnes) pasan la información hacia abajo hasta que llega a labios de un mago adivino. A veces, un meteoro los golpea antes de que logren transmitir algo. Si logran transmitir alguna cosa, agregan a esta cien mentiras”. 

(Sahih Al Bujari, At-Tirmidhi)

Aisha reportó que cuando le preguntó al Mensajero de Dios acerca de los adivinos, él le contestó que no eran nada. Entonces, ella le mencionó que a veces los adivinos les decían cosas que resultaban ser ciertas. El Profeta dijo: 

“Eso es un fragmento de la verdad que los yinnes logran robar y transmitir al oído de su amigo, pero lo mezclan con cien mentiras”

(Sahih Al Bujari, Sahih Muslim)

Una vez, mientras Omar ibn Al Jattab estaba sentado, un hombre apuesto, Sawad Ibn Qarib, pasó a su lado. Omar dijo:

“Si no me equivoco, este hombre aún sigue la religión de la época preislámica, o quizás era uno de los adivinos”. Ordenó que ese hombre se reuniera con él y le preguntó respecto a lo que sospechaba. El hombre le contestó: “Nunca he visto un día como este en el que un musulmán fuera enfrentado con tales acusaciones”. Omar dijo: “Estoy decidido a que me informes sobre ello”. El hombre le dijo entonces: “Yo era adivino en la época de la ignorancia”. Al escuchar esto, Omar le preguntó: “Cuéntame cuál fue la cosa más extraña que tu yinn femenino te haya contado”. El hombre le dijo entonces: “Una vez, mientras estaba en el mercado, ella se acercó a mí y me dijo preocupada: ‘¿No has visto a los yinnes en su desesperación después de su desgracia? Y cómo persiguen a las camellas y a sus jinetes”. Omar intervino diciendo: “Eso es cierto”. 

(Sahih Al Bujari)

Los yinnes también tienen la capacidad de informar a su contacto humano acerca del futuro relativo. Por ejemplo, cuando una persona llega ante un adivino, el yinn del adivino obtiene información del Qarín de esa persona (el yinn asignado a cada ser humano) acerca de los planes que ha realizado antes de venir con el adivino. De ese modo, el adivino está en capacidad de decirle que haga esto o aquello, o que vaya allí o allá. Con este método, el verdadero adivino también es capaz de aprender del pasado del cliente con detalles vívidos. Es capaz de decirle a un total extraño los nombres de sus padres, dónde nació, qué hizo en su infancia, etc. La habilidad para describir el pasado con detalle, es una de las señales de un verdadero adivino que ha hecho contacto con los yinnes. Debido a que los yinnes son capaces de atravesar grandes distancias de forma instantánea, también son capaces de recopilar grandes cantidades de información acerca de cosas ocultas, artículos perdidos y eventos no observados. Prueba de esta habilidad puede ser hallada en el Corán, en la historia acerca del Profeta Sulaiman y Bilqis, la Reina de Saba. Cuando la Reina Bilqis fue a verlo, él le pidió a los yinnes que le trajeran el trono de ella desde su tierra. “Un Ifrit de entre los yinnes dijo: Te lo traeré antes de que puedas levantarte de donde estás. En verdad, soy fuerte y confiable para esta misión.[2].

  1. Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim
  2. Corán, Capítulo 27.


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