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Phillip Hitti

En su libro ‘Breve Historia de los Árabes’, escribió:

“Ninguna otro pueblo hizo tan importante contribución al progreso de la humanidad durante toda la primera parte de la Edad media, como lo hicieron los árabes.  Tomamos este término para identificar a todos aquéllos cuya  lengua materna era el árabe, y no meramente los residentes de la península arábiga.  Durante siglos, el árabe fue el idioma común de la cultura y del progreso intelectual en todo del mundo civilizado, con la excepción del lejano oriente.  De los siglos 9 al 12 había más trabajos filosóficos, médicos, históricos, religiosos, astronómicos y geográficos escritos en  árabe que en cualquier otra lengua humana”.

Carra de Vaux

En ‘Los Filósofos del Islam’ (París, 1921), dice:

“Finalmente, cómo podría uno olvidar que al mismo tiempo el Imperio Mogol de la India (1526-1857 d.C.) estaba dando el Taj Mahal al mundo (construido en 1648 d.C.), edificio de una belleza arquitectónica que nunca se ha superado, y el ‘Akbar Nameh’ de Abul Fazl:

‘Aquella extraordinaria obra, llena de ideas y enseñanzas, donde cada aspecto de la vida es examinado y clasificado, y donde el progreso continuamente deslumbra, es un documento del cual la Civilización Oriental debe estar orgullosa.  Los hombres cuyo genio se encuentra  expresado en este libro, estaban muy avanzados para su época en el arte práctico del gobierno, y quizás también lo estaban en sus especulaciones sobre la filosofía religiosa.  Aquellos poetas, aquellos filósofos, supieron cómo tratar con el mundo y la materia.  Ellos observaron, clasificaron, calcularon y experimentaron.  Pusieron a prueba todas sus ideas y las contrastaron con los hechos.  Ellos expusieron sus ideas con elocuencia, pero además las sustentaron con evidencias’.

...  los principios de la tolerancia, justicia y humanidad fueron los que prevalecieron durante el largo reinado de Akbar”.

Marcel Clerget

En ‘La Turquie, Passe et Present’ (París, 1938), dice :

“Podemos encontrar muchas pruebas del elevado nivel cultural del Imperio Otomano durante el reinado de Suleimán el Magnífico, en el desarrollo de la ciencia y la ley; en el surgimiento de trabajos literarios en los idiomas árabe, persa y turco; en  los monumentos contemporáneos ubicados en Estambul, Basora y Esmirna; en el auge de las industrias de lujo; en la suntuosa vida de la corte y de los dignatarios de alto nivel; y finalmente, pero no menos importante, en su tolerancia religiosa.  Diferentes influencias - principalmente turca, bizantina e italiana - se mezclaron, permitiendo a los otomanos alcanzar su época más brillante”.

Miguel El grande

Citado por J.B. Chabot (París, 1901) en ‘Michael the Elder, Chronique de Michael Syrien, Patriarche Jacobite d’ Antioche’:

“Dios es todo poderoso y cambia el imperio de los mortales cuando Él quiere, entregándoselo a quien quiere, elevando a los humildes y en vista de la maldad de los romanos que, a lo largo de sus dominios, cruelmente saquearon nuestras iglesias y monasterios, y nos condenaron sin piedad.  Dios trajo de la región del sur a los hijos de Ismael, para librarnos a través de ellos de las manos de los romanos.  Y si bien hemos sufrido algunas pérdidas, ya que las iglesias católicas que nos habían quitado los romanos y habían entregado a los Caledonianos permanecen aún en sus manos; esto debido a que, cuando las ciudades se sometieron a los musulmanes, ellos asignaron a cada culto las iglesias que encontraron estaban en posesión de cada uno (y en ese momento las grandes iglesias de Emessa y de Harran no estaban en nuestras manos).  No obstante, no es un perjuicio grave al compararlo con el hecho que nos libraron de la opresión romana, de la crueldad de los romanos, de su maldad, su ira y su celo cruel contra nosotros”.  (Michael el Grande, Patriarca jacobita de Antioquia, escribió este texto en la última parte del siglo XII, después de cinco siglos de dominación musulmana en esa región).

Sir John Bagot Glubb

“El periodo de gobierno del Jalifa (Califa) Al-Ma’mun, comprendido entre el 813 y 833 d.C., puede considerarse como ‘la edad dorada’ de la ciencia y el conocimiento.  Él se había consagrado a los libros y a la búsqueda del saber.  Su mente brillante estaba interesada en cada forma de actividad intelectual.  No sólo la poesía, sino también la filosofía, la teología, la astronomía, la medicina y la ley; todas las ciencias ocuparon su tiempo”.

“Durante el tiempo de Al-Ma’mun, las escuelas de medicina eran sumamente activas en Bagdad.  El primer hospital público gratuito se abrió en Bagdad durante el Califato de Harún ar Rashid.  Cuando el sistema se desarrolló, médicos y cirujanos eran designados por quien los había instruido, y les entregaban diplomas a aquéllos que eran considerados calificados para practicar este arte.  El primer hospital en Egipto se abrió en el 872, fue entonces que los hospitales públicos se multiplicaron por el imperio, desde España y el Magreb hasta Persia”.

Acerca del Holocausto perpetrado por Hulagu en Bagdad en el 1258 d.C., Glubb dijo:

“La ciudad fue saqueada sistemáticamente, todo fue destruido y quemado.  Se dice que ochocientas mil personas fueron asesinadas.  El Califa Al-Mustasim murió bajo los cascos de los caballos mogoles”.

“Durante quinientos años, Bagdad había sido una ciudad de palacios, mezquitas, bibliotecas y universidades.  Estas universidades y hospitales eran los más modernos en el mundo.  Todo había sido destruido, en su lugar ahora sólo quedaban una pila de cascotes y el hedor de carne humana en descomposición.”

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