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Fue decisión de Allah crear una criatura que pudiera habitar este universo y Su elección recayó en el ser humano. También está en consonancia con Su Divina Sabiduría la materia de la que fue creado el hombre sea tierra. Él originó su creación a partir de arcilla y lo moldeó con la forma bella que tiene hoy. Cuando estuvo completamente perfecto en esa forma, Él le dio la vida de un soplo mediante Su Espíritu y lo hizo convertirse en hombre en su mejor forma; le dio la capacidad de ver, oír, moverse y hablar. Luego su Señor lo hizo vivir en el Paraíso, le enseñó lo que necesitaba saber, hizo que todo lo que había en el Paraíso sea lícito para él y le prohibió un solo árbol, a manera de prueba para él.

Allah quería mostrar la posición del hombre; por eso les ordenó a Sus ángeles que se postraran ante Él. Todos los Ángeles se postraron pero Satán se negó a hacerlo por arrogancia y orgullo. Por eso Allah se enfureció con él por su desobediencia y lo expulsó de Su Misericordia. Satán le pidió a Allah que extendiese su vida y le diera vida hasta el Día de la Resurrección. Así, Allah extendió su vida hasta el Día de la Resurrección. Satán comenzó a tener envidia de Adán debido a que él y sus hijos recibían favores de su Señor. Juró entonces que descarriaría a todos los hijos de Adán, que vendría por ellos desde delante y detrás, a su diestra y siniestra, excepto a los siervos sinceros, piadosos y honestos de Allah, porque ellos están protegidos por Allah de los planes malévolos de Satán. Allah le advirtió a Adán acerca del plan maligno de Satán, pero Satán tentó a Adán y a su esposa Eva para sacarlos del Paraíso y descubrir ante ellos lo que se les había ocultado de su desnudez. Juró por Allah que era sincero y que les deseaba lo mejor y que Allah les había prohibido ese árbol para que no se convirtieran en ángeles o seres inmortales.

Al verse engañados por Satán, Adán y Eva comieron del árbol prohibido y el primer castigo que recibieron por desobedecer a Allah fue que quedaron expuestas sus partes íntimas y Allah les recordó Su advertencia sobre los trucos y engaños de Satán.

Adán buscó el perdón de su Señor. Allah lo perdonó, aceptó su arrepentimiento, lo escogió y lo guió. Luego le ordenó que descendiera del Paraíso donde vivía a la tierra donde estaría su morada durante algún tiempo. También le dijo que él fue creado de tierra, que en ella viviría y moriría y que de allí resucitaría.

Adán y su esposa Eva descendieron luego a la tierra y sus hijos procrearon y todos adoraban a Allah, porque su padre Adán era un Profeta. Allah nos cuenta la historia en el Sagrado Corán, donde dice:

“Creamos a vuestro padre Adán dándole una noble figura. Luego dijimos a los Ángeles: ¡Haced una reverencia ante Adán! La hicieron excepto el demonio, quien desobedeció la orden. Allah le preguntó: ¿Qué te impidió hacer la reverencia cuando te lo ordené? Respondió: Yo soy mejor que él, pues a mí me creaste de fuego y a él de barro. Dijo [Allah]: ¡Sal del aquí [del Paraíso]! No debiste ensoberbecerte. ¡Vete, pues [a partir de ahora] serás maldecido! Dijo [el demonio]: Permíteme vivir hasta el Día de la Resurrección. Dijo [Allah]: Te concedo la prórroga que me pides [porque he decretado probar a los hombres con tu seducción]. Dijo [el demonio al apercibirse que había quedado completamente fuera de la misericordia de Allah]: Por haberme descarriado acecharé a los hombres para apartarlos de Tu sendero recto. Procuraré seducirles por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda; y verás que la mayoría de ellos no son agradecidos. Dijo [Allah]: ¡Sal de aquí maldecido y condenado! Por cierto que llenaré el Infierno con todos aquellos que te sigan. ¡Oh, Adán! Habita con tu esposa en el Paraíso, y comed cuanto deseéis de lo que hay en él, mas no os acerquéis a este árbol, pues de hacerlo os contaríais entre los inicuos. Pero Satanás les susurró con el fin de que [desobedecieran a Allah y así] fueran despojados de sus prendas [y privados de las gracias que les habían sido concedidas] diciéndoles: Vuestro Señor os prohibió acercaros a este árbol para que no os convirtáis en Ángeles o en seres inmortales. Y les juró: Yo os aconsejo para vuestro bien. Y les sedujo con mentiras. Cuando ambos comieron del árbol quedaron desnudos, y comenzaron a cubrirse con hojas del Paraíso, entonces su Señor les llamó: ¿No os había prohibido comer de este árbol y advertido que Satanás era vuestro enemigo declarado? Entonces imploraron arrepentidos: ¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos, si no nos perdonas y nos tienes misericordia nos contaremos entre los perdedores. Dijo [Allah]: ¡Descended! Seréis enemigos unos de otros; y en la Tierra encontraréis una morada y deleite por un tiempo. Dijo [Allah]: Viviréis y moriréis en ella, y luego seréis resucitados.”[1]

(Corán 7:11-25)

Considere la grandeza de la creación del ser humano. Allah creó al hombre en su mejor forma, lo vistió con trazos de honor como el intelecto, el conocimiento, la elocuencia, el arte de hablar, una bella figura, un cuerpo moderado, la capacidad de adquirir conocimiento mediante la deducción lógica y el pensamiento y la capacidad de adquirir características nobles como la probidad, los actos de obediencia y el sometimiento a Allah. Lejos está de su condición cuando no era más que una gota de esperma en el vientre de su madre.

“¡Bendito sea Allah, el mejor de los creadores!”

(Corán 23:14)

Este mundo es una aldea y el hombre es su habitante. Todos se preocupan por él y todo está hecho para funcionar según sus intereses. Todas las otras criaturas lo sirven y satisfacen sus necesidades. Los ángeles tienen la función de protegerlo día y noche. Los que están a cargo de proveer la lluvia y las plantas se esfuerzan por darle sustento; las órbitas están hechas para rendirse ante él y girar a su servicio; el sol, la luna y las estrellas giran todos en línea con el tiempo del hombre y para la mejora de su organización. El cielo con sus vientos, nubes, aves y todo lo que contiene se somete a él. También es así con la tierra, sus mares y ríos, sus árboles y frutas, sus plantas y animales, y todo lo que hay en él. Dice Allah:

“Allah es Quien creó los cielos y la Tierra e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar los frutos para vuestro sustento. Él os sometió las naves para que con ellas surquéis el mar por Su designio, y os sometió los ríos [para que os beneficiéis de ellos]. También sometió el sol y la luna, que siguen su curso incesantemente, y dispuso que la noche suceda al día. Él os ha dado todo cuanto Le pedisteis. Sabed que si intentarais contar las gracias de Allah no podríais enumerarlas; ciertamente el hombre es injusto, desagradecido.”

(Corán 14:32-34)

Para completar Su honor en el hombre, Allah creó para él todo lo que necesita en esta vida terrenal y todo lo que necesita y que lo ayudará a alcanzar las posiciones más altas en el Más Allá. De tal manera, le reveló al hombre Sus Libros y le envió Sus Mensajeros para explicarle la Ley de Allah y convocarlo a ella.

Entonces Allah creó para el ser humano un cónyuge de su propia naturaleza para disfrutar el placer de vivir, y llenar las necesidades naturales, ya sean psicológicas, intelectuales o físicas. Los cónyuges encuentran mutuamente comodidad, tranquilidad y estabilidad y juntos construyen paz, felicidad, amor y misericordia. Debido a la naturaleza de su creación física y psicológica, ambos están hechos para responder a los deseos mutuos y para estar en armonía en el proceso de producir nuevas generaciones. Las almas de ambos están enriquecidas con estos sentimientos  y su relación se llena de confort para el alma, paz para el cuerpo y la mente, estabilidad para la vida y el sustento, familiaridad para las almas y la conciencia y tranquilidad para el hombre y la mujer de igual manera.

Allah escogió entonces a los creyentes de la humanidad y los hizo sus amigos. Luego les ordenó que Le obedecieran y vivan para Él según sus Leyes y así alcanzar una vida en Su Paraíso. Luego escogió entre ellos a los Profetas y Mensajeros y los bendijo en este mundo con el mejor favor que las almas humanas pueden disfrutar: Adorar a Allah, obedecerle y suplicarle. También los distinguió con grandes favores: Paz, tranquilidad y felicidad, y más grande aún que esto es el hecho de que saben la verdad que fue revelada y creen en ella. Allah guarda para ellos, en el Más Allá, el gozo eterno y un gran éxito digno de Su generosidad, glorificado sea. También recompensará a los que creen y son sinceros con Él y les dará más de Su Generosidad.


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