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El Islam: Sus pilares son cinco: Atestiguar que no existe dios digno de alabanza excepto Allah y que Muhammad es Su Mensajero; realizar las oraciones, pagar el Zakat, ayunar el mes de Ramadán y la realizar la Peregrinación.

Primero: El testimonio de Fe:

No existe dios digno de alabanza excepto Allah y que Muhammad es Su Mensajero.

La primera parte de este testimonio significa que no existe deidad en los cielos ni en la tierra que tenga derecho a ser adorada, excepto Allah. Él es el único Dios verdadero y todas las otras deidades son falsas[1]. También significa purificar todos los actos de adoración solamente para Allah y alejarse de todo acto de idolatría. Quien pronuncie este testimonio no podrá beneficiarse de él hasta tanto no cumpla dos condiciones:

1. Que la diga con fe, conocimiento, convicción y amor por ella.

2. Que no crea en nada de lo que es adorado excepto Allah. Quien diga esta frase y no deje de creer en lo que se adora aparte de Allah, la frase no le será de ningún beneficio.[2]

Atestiguar que Muhammad es el Mensajero de Allah significa seguirlo en todo lo que él ordena, creer en todo lo que informa, abstenerse de todo lo que él prohíbe y adorar a Allah de la manera que él enseñó. Muhammad fue enviado como Mensajero de Allah para toda la humanidad, pero él no es más que un siervo de Allah y por lo tanto no debe ser adorado, sino obedecido y seguido. Aquel que siga a Muhammad entrará al Paraíso y quien no le obedezca irá al Infierno.

Se debe saber y tener en mente todo eso, los dictámenes islámicos en temas de fe, actos de adoración ordenados por Allah, sistemas legales y temas de legislación y moral a la hora de construir una familia, o en permitir o prohibir cosas que no pueden ser recibidas excepto a través de este noble Profeta, pues él es el Mensajero de Allah, el que transmite Su Ley a la humanidad.[3]

Segundo: La oración [4]

La oración o plegaria es el segundo pilar del Islam. En realidad, es la columna del Islam, pues es el vínculo entre el hombre y su Señor. Se repite cinco veces al día y así el hombre renueva su fe, se purifica de los pecados y lo protege de las cosas obscenas y los pecados. Cuando se levanta de dormir por la mañana, se presenta frente a su Señor puro y limpio antes de comenzar sus tareas terrenales cotidianas. Magnifica a su Señor, afirma Su absoluto derecho a ser adorado postrándose, parándose e inclinándose ante Él cinco veces cada día.

Antes de comenzar a realizar esta oración, debe purificar su corazón, su cuerpo, su ropa y el lugar de la oración. El musulmán debe realizar esta oración en congregación con sus hermanos musulmanes, si le resulta fácil hacerlo, mientras todos observan a su Señor con el corazón y con el rostro hacia la Ka'abah, la Casa Sagrada de Allah en La Meca. La oración fue prescripta como la mejor forma en que el Creador le exige a Su creación que Lo adore; pues contiene Su glorificación con todas las partes del cuerpo; de la palabra que sale de la boca, de las acciones de las manos, piernas, cabeza, sentidos, etc.; cada parte cumple una tarea durante este rito de adoración.

Los sentidos y el cuerpo tienen su función y el corazón hace su parte también. La oración implica exaltar a Allah, alabarlo y glorificarlo. También contiene el testimonio de la verdad, recitar el Corán, pararse humilde frente a su Señor y rogarle con devoción buscando su complacencia. Luego se inclina, se postra y se sienta, todo en sometimiento, humildad y mostrando indefensión ante Su grandeza y Su poder. El corazón de este siervo se parte, su cuerpo se vuelve humilde y sus extremidades se rinden con humildad ante su Señor. Luego concluye la oración dándole gracias a Allah y adorándolo, e invocando la paz y las bendiciones sobre el Profeta Muhammad y pidiéndole finalmente al Señor las cosas buenas de este mundo y del Más Allá.[5]

Tercero: El Zakat[6]

El Zakat, la caridad o contribución social obligatoria, es el tercer pilar del Islam. Es obligatorio para los musulmanes ricos pagar el Zakat de su riqueza. Es una pequeña porción de la riqueza que el musulmán le da a los pobres y necesitados y a otros que la merezcan.

Los musulmanes deben pagar el Zakat a sus destinatarios debidos con buena voluntad. No debe recordarles a ellos que está pagándola ni tampoco perjudicarlos de forma alguna por ello. Debe pagarla buscando la complacencia de Allah; no desear con ella ningún tipo de recompensa ni agradecimientos de los hombres. Debe pagarla sólo en nombre de Allah sin hacer alarde ni buscar fama alguna.

El pago del Zakat trae bendiciones y alegría a los corazones de los pobres, destituidos y necesitados. Evita que caigan en la mendicidad y es una compasión para ellos y una protección contra la negligencia y la pobreza que les podría afectar si fueran dejados de lado por la sociedad. Pagar el Zakat cuando es debido es una cualidad de generosidad, grandeza, altruismo, filantropía y compasión. También significa liberarse de la avaricia y la ambición desmedida. Es mediante el Zakat que los musulmanes se apoyan unos a otros, que los ricos muestran compasión por los pobres, para que no haya en la comunidad, si este rito se implementa de manera adecuada, pobres destituidos, deudores sometidos o un viajero que no pueda completar su travesía de regreso a su hogar.

Cuarto: El ayuno

Consiste en ayunar durante el mes de Ramadán desde el amanecer hasta el ocaso. El musulmán que ayuna abandona la comida, la bebida y las relaciones sexuales como un acto de adoración a Allah y logra que su ego se abstenga de esos deseos. Allah libera del ayuno a los enfermos, a los viajeros, a la mujer embarazada, a la mujer que amamanta y a la que acaba de dar a luz. Para ellos ordenó reglas adecuadas para cada situación.

En este mes, el musulmán se abstiene de sus deseos y este acto de adoración diferenciará a su alma del mundo animal y la asemejará al mundo de los ángeles que están cerca de Allah. La situación del musulmán que ayuna puede llegar a asemejarse a alguien que no tiene necesidad de este mundo más que alcanzar la complacencia de Allah.

El ayuno le da vida al corazón, hace que la persona renuncie al mundo, alienta a la persona a buscar lo que está con Allah y les recuerda a los ricos y pobres cuáles son sus condiciones para que sus corazones sientan empatía por ellos y sepan que viven por el favor de Allah y por lo tanto deben aumentar su gratitud hacia Él.

Ayunar purifica el corazón y crea el temor de Allah. Hace que las personas y la sociedad sientan el control de Allah sobre ellos en la alegría y las dificultades, tanto en público como en secreto; donde la sociedad pasa un mes entero cumpliendo este acto de adoración, conscientes de su Señor; inundados por el temor a Allah, Alabado sea, con la creencia de que Allah sabe lo que está oculto y secreto, que el hombre inevitablemente se parará frente a Él y Él le preguntará por sus acciones: las importantes y las insignificantes.[7]

Quinto: La peregrinación[8]

La peregrinación a la Casa de Allah en La Meca. Es obligatoria para todo musulmán adulto, en su sano juicio y capaz; que tenga la riqueza o pueda procurar los medios necesarios para transportarse hasta La Meca y vivir durante su viaje con la condición de que su provisión sea un excedente de la provisión de sus dependientes. También debe estar seguro de que el camino sea seguro como también procurar la seguridad de sus dependientes mientras él está fuera. La peregrinación es obligatoria una vez en la vida para toda persona que esté en condiciones de hacerlo.

La persona que intente hacer la peregrinación debe arrepentirse ante Allah para que su alma pueda liberarse de los pecados. Cuando llega a La Meca y otros lugares sagrados, debe llevar a cabo los ritos de la peregrinación como un acto de adoración y glorificación hacia Allah. Debe saber que la Ka'abah y otros sitios no deben ser adorados junto con Allah, pues no benefician ni perjudican de modo alguno. También debe saber que si Allah no les hubiera ordenado a los musulmanes emprender una peregrinación a esa Casa, no sería apropiado que ningún musulmán lo hiciera.

El peregrino usa dos prendas blancas. Los musulmanes de todo el mundo se reúnen en un mismo sitio, usando una misma vestimenta y adorando al mismo Dios; sin diferencias entre los gobernantes y el pueblo; entre ricos y pobres; entre blancos y negros. Todos son criaturas de Allah y siervos suyos. No existe superioridad de un musulmán por sobre otro excepto por la piedad y las buenas acciones.

A través de la peregrinación, los musulmanes logran la cooperación y el reconocimiento mutuo, recuerdan ese Día que Allah los levantará a todos y los reunirá en un mismo lugar para reflexionar, y por medio del cual se preparan para lo que viene después de la muerte a través de actos de obediencia a Allah.

La adoración en el Islam [9]

Es adorar a Allah en significado y realidad. Allah es el Creador y usted es la criatura; usted es el siervo y Él es a Quien se adora. Si ese es el caso, el hombre debe seguir el Camino Correcto de Allah en esta vida y seguir Su Ley y el camino de sus mensajeros. Allah ha ordenado importantes leyes para Sus siervos como creer en Su Unicidad, realizar las oraciones, pagar el Zakat, cumplir con el ayuno y realizar la peregrinación.

Sin embargo, dichos actos no son los únicos actos de adoración en el Islam. La adoración en el Islam es mucho más completa. Es todo lo que Allah ama y con lo que se complace por medio de acciones y palabras, evidentes u ocultas. Por lo tanto, todo acto o palabra que uno haga o diga y que Allah ame o con la que se complazca es un acto de adoración. Incluso, todo buen hábito que uno tenga con la intención de complacer a Allah es adoración. La buena relación con su padre, familia, esposa o esposo, hijos y vecinos, si se busca por medio de ella alcanzar la complacencia de Allah, es adoración. La buena conducta en el hogar, en el mercado y la oficina, si se hace por Allah, es adoración. Cumplir con las obligaciones, ser honesto y justo, abstenerse de perjudicar a otros, dar asistencia a los débiles, ganarse la vida por medios lícitos, gastar dinero en la familia y los hijos, consolar a los pobres, visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento y ayudar a los que sufren dificultades son todos actos de adoración si se hacen con la intención de adorar a Allah. Por lo tanto, todas las acciones que uno hace para consigo, la familia o la sociedad, y en las que se pretenda ganar la complacencia de Allah, son actos de adoración.

Incluso satisfacer alguna pasión personal de forma lícita es adoración si se hace con una buena intención. El Mensajero de Allah dijo: “Incluso si alguno de ustedes sacia sus deseos sexuales, eso es un acto de caridad”.

Los compañeros dijeron: “¡Oh Mensajero de Allah! ¿Si alguno de nosotros sacia su propio deseo obtendrá una recompensa?”.

Él respondió: “Díganme, si lo hubiera hecho de una manera ilícita, ¿no habría pecado acaso? De igual forma, si lo hace de forma lícita, obtendría una recompensa”.

Muslim.

El Profeta también dijo: “Todo musulmán debe dar caridad”.

Le preguntaron al Profeta: “¿Cómo lo hace si no tiene con qué dar caridad?”.

Él dijo: “Trabaja con sus dos manos, obtiene un beneficio de ello y luego da caridad”.

Le preguntaron nuevamente: “¿Pero qué pasa si no puede hacerlo?”.

Él dijo: “Debe ayudar a la persona necesitada a la que le han hecho mal”.

Le preguntaron de nuevo: “¿Pero qué pasa si no puede hacerlo?”.

Él respondió: “Debe fomentar lo que es bueno”.

Y le preguntaron una vez más: “¿Pero cómo lo hace si no puede hacer eso tampoco?”

Él respondió:

“Debe abstenerse de hacer el mal, pues eso es también para él un acto de caridad”.

Bujari y Muslim

  1. Ver Dinul-Haqq p. 38.
  2. Ver Qurratu 'uyunul muwahhidin, p. 60.
  3. Para más detalles ver: “Kayfiatul Salaatin-Nabi” por Sheik bin Baaz.
  4. Ver Dinul-Haqq p. 51-52.
  5. Ver “Tratados sobre el Zakat y el ayuno” por el Sheij Ibn Baz.
  6. Ver Miftaah daar as-sa'aadah 2:384.
  7. Ver “Miftaah daar as-sa'aadah” 2, p. 384.
  8. Para más detalles ver libro: “Guía para el Peregrino”.
  9. Ver “Al-ubudiyyah” por Sheijul Islaam Ibn Taymiyyah.


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