Contenido

content

Content of article

La necesidad del ser humano de la verdadera religión es mayor que su necesidad de otras cosas en la vida. Pues el hombre debe conocer aquello que complace a Allah como también aquella que Lo disgusta. También debe llevar a cabo actividades que lo beneficien como también otras que lo alejen del mal. Por eso, es la Ley Divina la que distingue entre las acciones que benefician y las que acarrean el mal. Esa es la justicia de Allah en Su creación y Su Luz entre Sus siervos y no es posible que las personas vivan sin la Ley Divina con la cual diferenciar entre lo que deben y lo que no deben hacer.

El hombre tiene libre albedrío, por lo cual elige entre dos opciones, ¿quiere aquello que le beneficia o lo que le provocará un perjuicio? ¿Quiere lo que lo reformará o lo que lo corromperá? Las personas pueden conocer algunas de estas cosas naturalmente, o tras por experiencia o sentido común, pero otras solo pueden conocerse a través de la revelación y la orientación de los Profetas y Mensajeros. [1]

Por más extendidas que estén las ideas ateas y materialistas, y por más que prosperen las ideologías y teorías, las personas y las sociedades nunca podrán vivir sin la revelación que ofrece la verdadera religión. Pues estas ideologías nunca pueden brindarle al ser humano lo que necesita en términos espirituales y físicos. Y cuanto más se adentra en ellas el hombre, más se convence de que no pueden darle seguridad ni saciar su sed y que la verdadera religión es indispensable.

Ernest Rinan dijo: “Todas las cosas que apreciamos pueden reducirse, y la libertad de usar la inteligencia, el conocimiento y la experiencia puede perder totalmente su valor. Pero es imposible que la religión desaparezca. Por el contrario, permanecerá como una prueba viviente de la futilidad de la ideología material que quiere restringir al hombre a los infames callejones de la vida terrenal”. [2]

Muhammad Farid Waydi dijo: “Es imposible que el pensamiento religioso desaparezca, pues es la inclinación más elevada y noble de la mente humana, sin mencionar el hecho de que es una inclinación que eleva al hombre. En lugar de apagarse, esta inclinación aumentará. La naturaleza religiosa del ser humano siempre lo seguirá mientras pueda discernir lo que es bello y lo que es maligno y esta naturaleza continuará aumentando en él según la sublimidad de sus facultades mentales y el progreso de su conocimiento”.[3]

Por eso, si el hombre se aleja de su Señor, lo hace a través de la sublimidad de sus facultades mentales y la amplitud de su conocimiento y reconoce así la grandeza de su ignorancia sobre el Señor y lo que se Le debe a Él, y la ignorancia de su propio ser, de lo que es bueno y malo para él; lo que le da felicidad y lo que le provoca miseria. También reconocerá su ignorancia de detalles científicos como la astronomía, la ciencia de las galaxias, el pensamiento, las ciencias nucleares y demás. Es entonces cuando el mundo abandonará la etapa de engaño y arrogancia y pasará a la de humildad y sumisión y luego creerá que detrás de esas ciencias existe un conocimiento y una sabiduría propia de un Creador. Esta realidad obligará al conocedor imparcial a creer en lo que no se ve, a rendirse ante la religión correcta y a responder al llamado del instinto natural. Pero cuando el hombre se aparte de este camino, su naturaleza recaerá y volverá a estar en el nivel de los animales más primitivos.

De todo lo expuesto, concluimos que la verdadera religiosidad - que depende de creer en la Unicidad de Allah y de realizar actos de adoración según Sus mandatos, es un elemento necesario de la vida, para que el hombre adore a Allah, Señor de todos los mundos y logre así la felicidad y la seguridad del desvío y la miseria. Es necesario también para perfeccionar la aptitud teórica del hombre. Sólo a través de ella se puede saciar la sed intelectual y lograr las metas más elevadas.

De igual manea, la religión es un elemento necesario para la purificación del alma y el refinamiento de la emocional, pues los sentimientos nobles encuentran en la religión un espacio abundante y un manantial cuya agua no se acaba mientras haya sentimientos nobles que logren allí sus metas.

Es un elemento necesario para la perfección del poder de la voluntad debido al apoyo que le da mediante un gran ímpetu y resistir la desesperación.

A la vista de todo esto, si existen algunos que dicen que el hombre es laico por naturaleza, debemos también decir: “El hombre es religioso por naturaleza”, pues el hombre tiene dos poderes: El poder científico especulativo y el poder de la voluntad. Su felicidad completa depende del perfeccionamiento de su poder científico y del poder de la voluntad y la perfección de su poder científico no puede suceder a menos que sepa lo siguiente:

1. Saber que el Verdadero Señor es el Creador y el Proveedor; el Que creó al hombre de la nada y le concedió sus favores.

2. Conocer Sus Nombres y Atributos y todo lo que se Le debe a Él; y el impacto de dichos Nombres en Sus siervos.

3. Conocer el camino que lleva a Él, glorificado sea.

4. Conocer los males y perjuicios que impiden que el hombre conozca el camino y la gran felicidad adonde ese camino lleva.

5. Tener un conocimiento real de su propia alma, sus necesidades, reconocer lo que es bueno y lo que no, y conocer sus cualidades y defectos.

Al conocer estas cinco cosas, el hombre puede perfeccionar su poder científico. Y la perfección de su poder científico y de voluntad no puede suceder a menos que se respeten los derechos de Allah sobre Sus siervos y llevando a cabo estos derechos con sinceridad, honestidad, según la Sunnah del Profeta y como testimonio de Su favor en él. No hay manera de perfeccionar estos dos poderes a menos que sea con la ayuda de Allah. Por lo tanto, el hombre necesita ser guiado por el Camino Correcto por el que Allah guió a Sus creyentes.[4]

Después de conocer que la Verdadera Religión es el apoyo Divino para los distintos poderes del alma, debemos también saber que la religión es el escudo protector de la sociedad, ya que las personas no pueden prosperar si no es por medio de la cooperación mutua, y esta cooperación no puede tener lugar si no es por medio de un sistema que regule las relaciones humanas, defina sus obligaciones y garantice sus derechos. Este sistema también necesita una autoridad y restricciones que eviten que el alma viole el sistema, que la aliente a conservarlo y que garantice su relevancia. ¿Cuál es entonces este poder?

No existe sobre la faz de la tierra ningún poder que pueda igualarse con el poder de la religiosidad o acercarse a garantizar el respeto por el orden, la cohesión social, la estabilidad de su sistema y armonizar los medios de confort y tranquilidad en la sociedad.

La razón subyacente para esto es que el hombre se distingue de otros seres vivos en que todos sus movimientos y actos voluntarios son controlados por un elemento inaudible e invencible. Ese elemento es la fe que refina el alma y purifica el cuerpo. Por lo tanto, el hombre está siempre controlado por una creencia verdadera o falsa. Si su creencia es correcta, todo en él será correcto, pero si su creencia es corrupta, todo en él será corrupto.

La fe es un observador espontáneo sobre el hombre; y, tal como se ve en todos los hombres, se clasifica en dos tipos:

- Creencia en el valor de la excelencia moral, la dignidad humana y otros conceptos ordinarios que las personas con una mente elevada sienten vergüenza de violar incluso si estuvieran libres de las consecuencias externas y la recompensa material.

- Creencia en Allah, alabado y glorificado sea, y el hecho de que Él observa todos los secretos y conoce todo lo oculto; de Cuyos Mandamientos y prohibiciones deriva la Ley Islámica su poder y ante Quien los sentidos se sienten profundamente mortificados por el amor a Él o el temor a Él, o por ambos. No cabe duda alguna de que este tipo de fe es la más fuerte de ambas a la hora de ejercer la autoridad sobre la mente. También es la más fuerte para resistir las tempestades de los caprichos y la inconsistencia de los sentimientos y es más rápida para abandonar los impactos en la mente de las personas y sus líderes.

Es por eso que esta religión es la que mejor garantiza el establecimiento de relaciones entre las personas sobre la base de la justicia y la imparcialidad la cual es una necesidad en toda sociedad. No ha de sorprendernos entonces que la religión ocupe en la sociedad la posición del corazón en el cuerpo humano. [5]

Si esta es la posición de la religión en general, y lo que vemos en el mundo de hoy es una multiplicidad de religiones y credos, donde cada grupo celebra su creencia y se aferra tenazmente a ella, ¿cuál es entonces la verdadera religión que puede lograr lo que la mente humana anhela? ¿Y cuáles son los criterios generales de la Verdadera Religión?

  1. Ver At-Tadmuriyyah por Sheijul-Islaam Ibn Taymiyyah p. 213-214; y Miftaahu daaris-Sa‘aadah 2 / 383.
  2. Ver Ad-Din por Muhammad Abdullah Daraaz p. 87.
  3. Ídem. 88.
  4. Al-Fawaaid 18,19.
  5. Ver Ad-din p. 98, 102.



Comentarios