Ella también soñaba con dioses
hindús que le advertían y la amenazaban, pero tenía más sueños sobre el Islam y
sobre musulmanes piadosos. Continuó rezándole a los ídolos hindús, pero se
preguntaba sobre sus sueños. Cuando estaba embarazada de su tercera hija, tuvo
otro sueño extraño. Escuchó una voz que provenía de la ventana abierta de su
dormitorio. La voz dijo: “Soy Muhammad, el Mensajero de Dios. Sigue mi camino y
todo el mal desaparecerá. Si quieres saber más, pregúntale a tu marido”.
Ella despertó después de este
sueño, pero volvió a dormirse. Tuvo un segundo sueño, y en este se vio a sí
misma contándole a su esposo sobre el primer sueño. Le preguntó cuál era el
“camino” y él le dijo que mirara por la ventana. Cuando lo hizo, vio a Yusuf
Islam vestido como un árabe dando una charla sobre Islam, rodeado de gente
vestida como él. Indrani nunca había visto antes a Yusuf Islam, pero había
escuchado sobre él. De algún modo, en su sueño ella sabía que era él.
Estos sueños tuvieron un
impacto muy fuerte en la creencia de Indrani. Ella comenzó a sentirse cada vez
más atraída hacia el Islam y quiso seguir el camino de Muhammad, el Mensajero
de Dios, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él. Ella
recuerda que quería aceptar el Islam, pero tenía miedo pues estaba esperando su
tercer bebé. Temía que algo le sucediera a su hijo debido a las amenazas que
las deidades hindús le habían hecho en su sueño. Después del parto, Indrani le
dijo a su esposo que estaba lista.
Les hablaron sobre Darul Arqam,
la Asociación de Musulmanes Conversos de Singapur, donde pudieron registrar su
conversión al Islam. Chandara inicialmente se negó al pensar que Darul Arqam
estaba afiliada a [otra organización extraña]. Así que fueron en su lugar a Jamiyah
(Sociedad Teológica Islámica de Singapur), y registraron sus nombres como Mohamed
Rafiq y Nishani.
Cuando hicieron pública su
conversión, encontraron muchos problemas, especialmente cuando Indrani comenzó
a vestir el hiyab. Sus padres, hermanos, parientes y amigos que antes la
querían, ahora la reprendían. Todos los amigos de Indrani guiados al hinduismo
ahora se negaban a tener algo que ver con ella, por temor a que ella pudiera
tener éxito en llevarlos hacia el Islam. Estaban sorprendidos especialmente
porque a Indrani no le gustaban los musulmanes más que a ellos. Los padres de Indrani
le advirtieron que su esposo debía tener el interés oculto de tener más de una
esposa.
Indrani y su esposo, condenados
al ostracismo por sus padres, perdieron el cariño que antes recibían de ellos. Indrani
se dijo a sí misma muchas veces que ya que Dios la amaba tanto, el sacrificio
que hacía al perder su familia no era nada. Ella sabía que nadie la amaba más
que Dios Mismo.
Hindús estudiosos y gurús
trataron de regresar a Chandara al hinduismo, pero él los rechazó educadamente.
Entonces rompieron sus relaciones con él. La familia de Indrani juró que se
encargarían de que sus hijos Nisha, Nafisa y Natasha fueran devueltos al hinduismo
cuando crecieran, negándose a reconocer los nombres musulmanes de sus nietos.
Las niñas, que ahora estudiaban en la madrasa (escuela islámica) estaban
muy contentas con su religión. Chandara las animó a vestir el hiyab, a
pesar de que aún eran muy jóvenes, con la intención de que se acostumbraran a
usar el velo. Los parientes notaron que a las niñas les gustaba tanto el hiyab
que se negaban a quitárselo.
A pesar de ser rechazados por sus familias, Indrani y Chandara nunca renunciaron a tener mejores relaciones con ellos. En la actualidad, las madres de ambos han expresado que tienen un hijo y una hija obedientes. Alhamdulillah [todas las alabanzas son para Dios].