El capítulo 5 del Corán se llama Al
Maidah (La Mesa Servida). Este es uno de los tres capítulos en el Corán
que tratan extensivamente acerca de la vida de Jesús y su madre María. Los
otros capítulos son el capítulo 3, Aali Imran (La Familia de Imran),
y capítulo 19, Mariam (María). Los musulmanes aman a Jesús y honran
a su madre, pero no los adoran. El Corán, que los musulmanes creen que es
la palabra directa de Dios, mantiene a Jesús y a su madre María y, de hecho, a
toda su familia (la familia de Imran) en muy alta consideración.
Nosotros sabemos que Jesús vivió entre
su pueblo, los Israelitas, por muchos años, llamándolos de nuevo a la adoración
del Único y Verdadero Dios y haciendo milagros con el permiso de Dios. La
mayoría de aquellos alrededor de él rechazaron su llamado y fallaron en seguir
su mensaje. Sin embargo, Jesús había reunido alrededor de él a un grupo de
compañeros llamado en idioma árabe Al-Hawariyun (los discípulos de Jesús).
“Y cuando inspiré a los discípulos que creyeran en Mí y en Mi Mensajero, dijeron: ¡Creemos! Sé testigo de que somos musulmanes”.
Los discípulos se referían a ellos
mismos como musulmanes; ¿cómo podía esto ser cuando la religión del Islam no fue
revelada sino 600 años después? Dios se está refiriendo al significado general
de “musulmán”. El musulmán es cualquiera que se somete y obedece al Único Dios,
y cualquiera cuya fidelidad y lealtad es con Dios y los creyentes sobre todo lo
demás. Las palabras “musulmán” e “Islam” vienen de la misma raíz árabe –sa la
ma– y esto es porque la paz y la seguridad (Salam) es inherente a la
sumisión a Dios. De esta forma, puede ser entendido que todos los Profetas de Dios
y sus seguidores eran musulmanes.
La Mesa Servida
Los discípulos de Jesús le dijeron:
“Cuando los discípulos de Jesús dijeron: ¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Puede tu Señor hacernos descender del cielo una mesa servida?”
¿Estaban ellos pidiéndole a Jesús que
hiciera un milagro?¿Se sentían los discípulos de Jesús, que se llamaban
a ellos mismos musulmanes, inseguros acerca de la habilidad de Dios de proveer
milagros a voluntad? Esto es poco probable, pues esto sería un acto de
incredulidad. Los discípulos de Jesús no estaban preguntando si eso era
posible para Dios, sino si Jesús le pediría a Dios en ese preciso momento para
que les proveyera con comida. Sin embargo, Jesús pudo haber pensado de otra
forma, dado que él respondió:
“Temed a Dios, si sois creyentes”.
Cuando ellos vieron la reacción de Jesús,
sus discípulos trataron de explicar sus palabras. Inicialmente dijeron: “Deseamos
comer de ella…”
Ellos podían haber estado muy
hambrientos y deseosos de que Dios satisficiera su necesidad. Pedirle a Dios que
los provea con sustento es aceptable, pues Dios es el Proveedor, de Quien toda
la provisión emana. Los discípulos entonces procedieron a decir: “… para que
nuestros corazones se sosieguen,…”
Ellos querían decir que su fe se
volvería incluso más fuerte si vieran un milagro con sus propios ojos, y esto
es confirmado por su declaración de cierre: “[para]… saber que nos has dicho
la verdad y poder ser testigos de ella”.
Aunque mencionado al final, el ser
testigos de la verdad y ver los milagros que son su evidencia de apoyo eran las
más importantes justificaciones para su solicitud. Los discípulos le estaban
pidiendo al Profeta Jesús que hiciera este milagro con el permiso de Dios, para
que ellos pudieran ser testigos ante toda la humanidad. Los discípulos querían
difundir el mensaje de Jesús al proclamar los milagros de los que ellos fueron testigos
con sus propios ojos.
“Dijeron: Queremos comer de ella para que nuestros corazones se sosieguen, saber que nos has dicho la verdad y poder ser testigos de ella. Dijo Jesús hijo de María: ¡Oh Dios, Señor nuestro! Desciéndenos del cielo una mesa servida que sea para nosotros una conmemoración, tanto para los primeros como para los últimos [de nuestra nación], y un signo proveniente de Ti. Y susténtanos, pues Tú eres el mejor de los sustentadores”.
Jesús pidió el milagro. Oró a Dios pidiéndole
que una mesa servida con comida fuera descendida. Jesús también pidió que fuera
para todos ellos y que ella fuera una conmemoración. La palabra árabe usada en
el Corán es Eid, significando un festival o celebración que se repita. Jesús
quiso que sus discípulos y aquellos que vinieron después de ellos recordaran
las bendiciones de Dios y fueran agradecidos.
Tenemos mucho que aprender de las
súplicas hechas por los Profetas y los creyentes. La súplica de Jesús no fue
solo por una mesa servida de comida, sino que Dios los proveyera con sustento. Él
lo hizo comprensible porque la comida es solo una pequeña parte del sustento
provisto por el Mejor de los Sustentadores. El Sustento de Dios provee todos
los requerimientos necesarios para la vida, incluyendo, pero no limitado a, la
comida, albergue y conocimiento. Dios contestó:
“Os la haré descender; más quien de vosotros después de esto no crea, le castigaré como no he castigado a nadie”.
El conocimiento significa responsabilidad
La razón por la cual la respuesta de
Dios fue tan absoluta es que si uno no cree luego de haber sido provisto con un
signo o milagro de Dios, es peor que no creer sin haber visto el milagro. Usted
puede preguntar por qué. Esto es porque una vez que uno ha visto el milagro, uno
tiene conocimiento y entendimiento, de primera mano, sobre la omnipotencia de Dios.
Mientras más conocimiento una persona tiene, mayor la responsabilidad que tiene
ante Dios. Cuando usted ha visto los signos, la obligación de creer y difundir
el mensaje de Dios se vuelve mayor. Dios estaba ordenándoles a los discípulos
de Jesús, al recibir esta mesa llena de comida, estar alerta de la gran
responsabilidad que ellos habían tomado para sí mismos.
El día de la mesa servida, de hecho, se
convirtió en un día de fiesta y celebración para los discípulos y seguidores de
Jesús, pero, a medida que el tiempo pasó, el real significado y esencia del milagro
se perdió. Eventualmente Jesús llegó a ser adorado como un dios. En el Día de
la Resurrección, cuando toda la humanidad se pondrá de pie ante Dios, los discípulos
llevarán la gran responsabilidad de saber el verdadero mensaje de Jesús. Dios le
hablará directamente a Jesús y dirá:
“¡Oh, Jesús hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: Tomadnos a mí y a mi madre como divinidades en vez de Dios? Dijo: ¡Glorificado seas! No me corresponde decir algo sobre lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho Tú lo sabrías. Tú conoces lo que encierra mi alma, mientras que yo ignoro lo que encierra la Tuya. Tú eres Quien conoce lo oculto. No les he dicho sino lo que Tú me has ordenado: Adorad a Dios, mi Señor y el vuestro. Mientras permanecí con ellos velé por ellos, pero después de que me llevaste contigo fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todas las cosas”.
Aquellos de nosotros que han sido
bendecidos con este verdadero mensaje de Jesús, el mismo mensaje difundido por
todos los Profetas, incluyendo el último profeta, Muhammad, también cargarán
con la gran responsabilidad en el Día de la Resurrección.