La idea de que Jesús murió en la cruz
es central para la creencia cristiana. Ella representa la convicción de que Jesús
murió por los pecados de la humanidad. La crucifixión de Jesús es una doctrina
vital en el cristianismo; sin embargo, los musulmanes la rechazan
completamente. Antes de describir lo que los musulmanes creen acerca de la
crucifixión de Jesús, podría ser útil entender la reacción islámica ante la
noción del pecado original.
Cuando Adán y Eva comieron del árbol prohibido
en el Paraíso, no fueron tentados por una serpiente. Fue Satán quien los engañó,
a partir de lo cual ellos ejercieron su libre albedrío y cometieron un error de
juicio. Eva no carga con la culpa de su error sola. Juntos, Adán y Eva, se
dieron cuenta de su desobediencia, sintieron remordimiento y rogaron el perdón
de Dios. Dios, en Su infinita misericordia y sabiduría, los perdonó. El Islam no
tiene el concepto de pecado original; cada persona tiene la responsabilidad por
sus propias acciones.
“Nadie cargará con culpas ajenas”.
No hay necesidad de que Dios, un hijo de
Dios o incluso un Profeta de Dios, se sacrifique a sí mismo por los pecados de
la humanidad con el fin de comprar el perdón. El Islam rechaza de plano este
concepto. El fundamento del Islam descansa en saber con certeza que nada debe
ser adorado sino Dios. El perdón emana del Único y Verdadero Dios; entonces, cuando
una persona busca perdón, debe volverse a Dios sumisamente, con verdadero
remordimiento, y rogar el perdón, prometiendo no repetir el pecado. Entonces, y
sólo entonces, los pecados serán perdonados.
A la luz del entendimiento del Islam sobre
pecado original y el perdón, podemos ver que el Islam enseña que Jesús no
vino a expiar los pecados de la humanidad; en lugar de esto, su propósito era
reafirmar el mensaje de los Profetas anteriores a él.
“Ésta es la auténtica verdad. No hay otra divinidad excepto Dios. Dios es el Poderoso, el Sabio”.
Los musulmanes no creen en la
crucifixión de Jesús ni tampoco creen que él murió.
La crucifixión
El mensaje de Jesús fue rechazado por
la mayoría de los israelitas, así como por las autoridades romanas. Aquellos
que sí creyeron formaron un pequeño grupo de seguidores, conocidos como los
discípulos. Los israelitas complotaron y conspiraron contra Jesús y formularon
un plan para que fuera asesinado. Él debía ser ejecutado en público, de una
manera particularmente espantosa, bien conocida en el Imperio Romano: la
crucifixión.
La crucifixión era considerada una
forma vergonzosa de morir, y los “ciudadanos” del Imperio Romano estaban
exentos de este castigo. Ésta estaba diseñada no solamente para prolongar la
agonía de la muerte, sino para mutilar el cuerpo. Los israelitas planearon esta
humillante muerte para su Mesías, Jesús, el mensajero de Dios. Dios, en Su
infinita misericordia, previno este abominable evento poniendo el parecido de Jesús
en alguien más y elevando a Jesús vivo, en cuerpo y alma, al cielo. El Corán guarda
silencio acerca de los detalles exactos de justamente quién era esa persona, pero
nosotros sabemos y creemos con certeza que no era el Profeta Jesús.
Los musulmanes creen
que el Corán y las
auténticas narraciones del Profeta Muhammad contienen toda la sabiduría
que la
humanidad necesita para poder adorar y vivir de acuerdo con los
mandamientos de Dios. Por lo tanto, si los pequeños detalles no son
explicados, es porque Dios, en
Su infinita sabiduría, ha juzgado que estos detalles no son de ningún
beneficio
para nosotros. El Corán explica, en las propias palabras de Dios, la
conspiración
en contra de Jesús y Su plan contra los Israelitas de elevar a Jesús al
cielo.
“Se confabularon [los incrédulos contra Jesús], pero Dios desbarató sus planes, porque Dios es el Quien mejor lo hace”.
“Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús, hijo de María, el Mensajero de Dios. Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar. Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero, sino que siguen suposiciones, y en verdad no lo mataron”.
Jesús no murió
Los israelitas y las autoridades romanas
no fueron capaces de hacerle daño a Jesús. Dios dice claramente que Él tomó a
Jesús elevándolo hasta Él y lo purificó de las falsas afirmaciones hechas sobre
él.
“Cuando Dios dijo: ¡Oh, Jesús! Te tomaré y te ascenderé hacia Mí. Te libraré de los incrédulos y haré prevalecer a los que te han seguido por encima de los incrédulos hasta el Día de la Resurrección. Luego, volveréis a Mí y juzgaré entre vosotros sobre lo que discrepabais”.
En el versículo previo, cuando Dios dijo
que El “tomaría” a Jesús, usa la palabra mutawaffika. Sin un claro
entendimiento de la riqueza del idioma árabe y sin conocimiento de los niveles
de significado en muchas palabras, puede ser posible entender mal el
significado de lo que Dios dijo. En el idioma árabe actual, la palabra mutawaffika
es a veces usada para referirse a morir o incluso a dormir. En este versículo
del Corán, sin embargo, se utiliza el significado original y la comprensión de
la palabra denota que Dios elevó a Jesús hacia Sí, completamente. De esta
forma, él estaba vivo en su ascensión, en cuerpo y alma, sin ninguna lesión o
defecto.
Los musulmanes creen que Jesús no murió
y que él retornará a este mundo en los últimos días antes del Día del Juicio
Final. El Profeta Muhammad dijo a sus discípulos:
“Cómo estarán ustedes cuando el hijo de María, Jesús, descienda entre ustedes y juzgue a la gente por la Ley del Corán y no por la Ley del Evangelio”.
Dios nos recuerda en el Corán que el
Día del Juicio es un Día que no podemos evitar, y nos advierte que el descenso
de Jesús es un signo de su proximidad.
“Por cierto que [el descenso a la Tierra de] él [Jesús] es una prueba de la [proximidad de la] Hora [del Juicio]; no dudéis, pues, de ella y seguidme; éste es el sendero recto”.
Por lo tanto, la creencia islámica
acerca de la crucifixión de Jesús y su muerte es clara. Hubo un complot para
crucificar a Jesús pero éste no tuvo éxito; Jesús no murió, sino que fue ascendido
al cielo. En los últimos días que preceden al Día del Juicio Final, Jesús retornará
a este mundo y continuará su mensaje.