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El universo con sus cielos, tierra, plantas, estrellas, galaxias, mares, y todos los seres vivos son creados de la nada por Allah, alabado y glorificado sea. Él nos dice:

“Diles: ¿Cómo es que no creéis en Quien creó la Tierra en dos días y Le atribuís copartícipes? Éste es el Señor del Universo. Dispuso en ella [la Tierra] firmes montañas y la bendijo [con abundantes cultivos y ríos] y determinó el sustento para sus habitantes en cuatro días; [esto en respuesta clara] para quienes pregunten [acerca de la creación]. Luego estableció crear el cielo, el cual era humo [en un principio], y les dijo al cielo y a la Tierra: ¿Me obedeceréis de buen grado, o por la fuerza? Respondieron: Te obedecemos con sumisión. Creó siete cielos en dos días, y decretó para a cada cielo sus órdenes, y embelleció el cielo de este mundo con estrellas luminosas que son una protección [para que los demonios no asciendan y escuchen las órdenes divinas]. Éste es el decreto del Poderoso, Omnisciente.”

(Corán 41:9-12)

También dice:

“¿Acaso los incrédulos no reparan que los cielos y la Tierra formaban una masa homogénea y la disgregamos, y que creamos del agua a todo ser vivo? ¿Es que aún después de esto no creerán? Y por cierto que afirmamos las montañas en la Tierra para que no se sacudiera, y dispusimos caminos para que viajéis por ellos. E hicimos del cielo un techo, al cual contenemos para que no se desplome [sobre la Tierra], pero los incrédulos a pesar de ello se niegan a reflexionar en Sus signos.”

(Corán 21:30-32)

Allah creó el universo con muchos fines grandiosos. En todo sitio de él hay una gran sabiduría y asombrosas señales. Si uno reflexiona detenidamente en las señales del universo, verá maravillas. Contemple las maravillas de la creación de Allah en las plantas en las que casi todas las hojas, tallos y frutos están llenos de beneficios que el intelecto humano apenas puede comprender completamente. Contemple cómo el agua fluye por esos tiernos y débiles tallos, que los ojos apenas pueden ver a menos que se lo observe con microscopio, cómo pueden llevar agua de abajo hacia arriba y cómo el agua se desplaza por dentro de la planta según su capacidad. Luego se divide en partículas que no pueden ser percibidas por el ojo humano. Luego contemple el fruto de un árbol y cómo pasa de una etapa a otra. Observe el árbol que pasa de un simple tallo desnudo sin ningún tipo de cobertura, luego su Señor y Creador lo cubre con hojas de la manera más hermosa. Luego hace salir su tierno y débil fruto después de la hoja para conservarlo y protegerlo del calor, el frío y otros fenómenos naturales, cual si fuese un abrigo. Luego le brinda alimento a esos frutos a través de los tallos y vasos para que puedan nutrirse, tal como un niño se nutre con la leche de su madre. Luego alimenta los frutos y los desarrolla hasta que están totalmente maduros. Por lo tanto, surge un fruto delicioso de un elemento de madera.

Cuando se observa la tierra y cómo fue creada, se ve que es uno de los signos más grandiosos del Creador. Allah la convierte en lecho y lugar de descanso y la somete a Sus siervos. La convierte en su sustento, provisión y fuente de vida; y creó para ellos distintos caminos para que puedan desplazarse y satisfacer sus necesidades. Fijó la Tierra firmemente con montañas a las que convirtió en pilares para protegerla de los temblores. La extendió y creó llanuras que serán receptáculo de la vida que surge en su superficie y también para quienes mueren y sean enterrados. Su superficie es un sitio para la vida y su interior es la morada de los muertos.

Luego observe su órbita, girando alrededor del sol, con su luna satélite, las estrellas y astros; y contemple cómo giran continuamente en una órbita hasta el fin de los tiempos en su orden correcto; y observe las diferencias entre la noche, el día, las estaciones, el calor, el frío y cuáles son los resultados de dichos cambios maravillosos; y los beneficios que les dan a todos los animales y plantas que existen sobre la tierra.

Luego contemple la creación del cielo y vuelva a mirarlo; verá que es uno de los signos más grandiosos de Allah en su altitud, expansión y estabilidad. No existe pilar que lo sostenga ni tampoco nada de donde esté suspendido, sino que se mantiene por el infinito poder de Allah que sostiene el cielo y la tierra para que no se desplomen.

Cuando observa el universo, la composición de sus partes y su perfecta organización, que son prueba de la omnipotencia impecable de su Creador y Su perfecto conocimiento, sabiduría y gracia, descubrirá que es como un edificio construido en el que están provistos todas sus herramientas y requisitos. El cielo se erige con su techo elevado por encima; la tierra es un lugar de descanso y morada de sus habitantes; el sol y la luna son como lámparas que iluminan la tierra; y las estrellas son sus linternas y ornamentos que orientan a los viajeros por los caminos del universo. Las joyas y minerales ocultos en la tierra son como tesoros preparados para el fin que mejor se les ajuste. Los distintos tipos de plantas y animales también están preparados para lo que son beneficiosos. Algunos animales son buenos para cabalgar, otros para dar leche; algunos son buenos para alimento y otros para usarlos de bestias de carga. Y Él hizo que el hombre los controle y se beneficie de ellos.

Si reflexiona en el universo en todo su aspecto, verá un sinfín de maravillas. Si observa en profundidad y es sincero consigo mismo y se libera de las pasiones y prejuicios y la imitación ciega, ciertamente sabrá que este universo fue creado por el Todopoderoso, el Que Todo lo Sabe, el Más Sabio, que lo mesuró de la mejor manera y lo organizó también de la mejor manera. También sabrá con certeza que es imposible que el Creador sean dos; Él es el Único Señor junto a quien no existe nadie digno de alabanza y que de haber habido otro dios en los cielos y la tierra, se habrían corrompido, su orden se vería alterado y el bienestar se desmoronaría.

Sin embargo, si usted insiste en atribuirle la creación a otros aparte del Creador, qué dirá del mecanismo que gira en torno a un río y cuyas herramientas y composición han sido perfeccionadas y medidas excelentemente para que el observador no vea ningún defecto en él o en su imagen. Este río se halla en el centro de un largo jardín en el que hay diferentes tipos de frutos que obtienen el agua de este río; y en este jardín hay un cuidador que cuida perfectamente de él para que nada se vea afectado y ninguno de sus frutos se descomponga. Este cuidador luego divide las partes según las necesidades del hombre, dándole a cada grupo lo que merece y así repartiendo todo continuamente.

¿Diría usted entonces que todo esto sucedió sin la mano del creador, que tiene libertad de elección como planificador? ¿Diría usted que la existencia de ese mecanismo y ese jardín es algo accidental sin la participación de ningún creador ni planificador? ¿Puede imaginar qué le diría la razón si todo esto surgiera accidentalmente? ¿Puede imaginar adónde lo llevaría la razón y qué le aconsejaría? [1]

  1. Este capítulo fue extraído de distintas partes del libro: “Miftaahu daaris-sa 'aadat, pág. 251-269.


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