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Lo más grande que debe saber un hombre en esta vida es el conocimiento de su Señor, que lo creó de la nada y lo llenó de bendiciones. Y el mayor propósito para el que Allah creó a la creación es para adorarlo solamente a Él.

¿Pero cómo puede el hombre conocer a Dios de la manera correcta? ¿Cuáles son las obligaciones que tiene? ¿Cómo puede adorar a su Señor? El hombre puede encontrar quien lo ayude durante las vicisitudes de la vida, que satisfaga sus necesidades como aliviar un mal, darle una medicina, ayudarlo a construir una casa y demás; pero no puede encontrar entre las personas comunes alguien que lo ayude a conocer a su Señor y explicarle cómo adorarlo. Esto es porque la inteligencia humana no puede saber independientemente lo que Allah pretende, ni siquiera puede percibir la intención de su hermano hombre antes de que le diga lo que pretende. ¿Cómo puede entonces saber lo que Allah quiere de él? Es por eso que este tema queda circunscripto a los Mensajeros y Profetas escogidos por Allah para transmitir el Mensaje. No todas las personas reciben relevación directamente de Allah ya que no pueden soportarla. Dice Allah:

“Allah no habla con los Mensajeros directamente, sino que lo hace detrás de un velo [como lo hizo con Moisés], o enviando un mensajero [el Ángel Gabriel] para transmitirle por Su voluntad lo que Él quiera de la revelación, o mediante inspiraciones divinas; porque es Sublime, Sabio.”

(Corán 42:51)

Por lo tanto, debe haber un enviado que pueda transmitir la ley de Allah a Sus siervos. Esos enviados son los Mensajeros y Profetas. El ángel llevará el mensaje al Profeta y el Profeta lo transmitirá a la gente. Los ángeles no les llevan el mensaje directamente a los hombres, pues el mundo de los ángeles es diferente del de los hombres. Dice Allah:

“Allah elige a algunos ángeles y hombres como enviados.”

(Corán 22:75)

La Sabiduría de Allah implica que el Mensajero sea del pueblo de aquellos a quienes se dirige, de tal manera que hable su mismo idioma y comprenda sus costumbres. Si los Mensajeros fueran ángeles, no podrían hablar ni aprender de ellos. Dice Allah, Alabado sea:

“Y dijeron: ¿Por qué no se envía un Ángel con él [el Mensajero]? Pero si hubiésemos enviado a un Ángel se habría decretado acabar con ellos y no hubieran sido tolerados. Si hubiéramos enviado [en lugar de un hombre] a un Ángel, le habríamos dado apariencia humana y hubiéramos hecho que lo confundiesen.”

(Corán 6:8-9)

También dice:

“Y todos los Mensajeros que te precedieron [¡Oh, Muhammad!] también se alimentaban y caminaban por el mercado [procurando su sustento]. Y ciertamente os ponemos a prueba unos con otros, para que se evidencie quien es paciente y quien no; y tu Señor es Omnividente. Quienes no creen que comparecerán ante Nosotros dicen: ¿Por qué no nos son enviados los Ángeles [con el Mensaje], o no vemos a nuestro Señor? Ciertamente se han ensoberbecido y extralimitado enormemente.”

(Corán 25:20-21)

Dice además:

“No enviamos antes de ti sino hombres a quienes les transmitíamos Nuestra revelación. Preguntadle a la gente de conocimiento [de entre la Gente del Libro] si no lo sabéis.”

(Corán 16:43)

Y también dice:

“Todos los Mensajeros que enviamos halaban el idioma de su pueblo para transmitirles claramente el Mensaje.”

(Corán 14:4)

Estos Mensajeros y Profetas poseían una razón completa y perfecta, una naturaleza firme, sinceridad en sus palabras y acciones y también en la transmisión de lo que se les había confiado, protección divina de todo lo que pudiese manchar la conducta humana y aspectos físicos libres de todo lo que sea repugnante a la vista y al gusto humano[1]. Allah los purificó en sus personas y modales. Eran las personas de modales más perfectos, los más puros de alma y los más generosos. Allah combinó en ellos los buenos modales y la excelente conducta tal como combinó la voluntad, el conocimiento, la grandeza, la generosidad, la valentía y la justicia. A través de estas cualidades, ellos se distinguían entre su gente. El pueblo del Profeta Salih le dijo lo siguiente, según nos informa Allah en Su Libro:

“Dijeron: ¡Oh, Salih! Teníamos esperanzas [que fueses una persona sensata] antes de esto [a lo que nos exhortas]. ¿Acaso nos prohíbes que adoremos lo que adoraron nuestros padres? Por cierto que tenemos una profunda duda sobre aquello a lo que nos convocas.”

(Corán 11:62)

También nos informa lo que la gente del Profeta Jetró le dijo:

“Dijeron [burlándose de él]: ¡Oh, Jetró! ¿Es que tus oraciones son las que te ordenan que dejemos aquello que adoraron nuestros padres, y que no podamos hacer con nuestros bienes lo que queramos? ¿Acaso crees que sólo tú eres tolerante y honrado [y nuestros antepasados no]?”

(Corán 11:87)

El Mensajero de Allah, Muhammad, era muy popular entre su gente, al punto que lo llamaban “Al-Amín” (el confiable) antes de haber recibido la revelación. Su Señor lo describe diciendo:

“Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas.”

(Corán 68:4)

Los Mensajeros y Profetas son, por lo tanto, los mejores ejemplos de persona dentro de su sociedad. Allah los escogió para que lleven Su Mensaje y se lo transmitan a la humanidad. Dice Allah en el Corán:

“Pero Allah sabe mejor que nadie en quién confiar Su Mensaje.”

(Corán 6:124)

Dice también:

“Allah prefirió a Adán, a Noé, a la familia de Abraham y a la de ‘Imran por sobre toda la humanidad.”

(Corán 3:33)

Estos Mensajeros y Profetas, a pesar de las altísimas cualidades con las que Allah los describió y las excelentes conductas por las que eran conocidos, no son más que seres humanos que sufrieron lo que sufren otros hombres; soportaron hambre y enfermedades; comían, dormían, se casaban y morían. Dice Allah, dirigiéndose al Profeta Muhammad:

“Por cierto que tú fallecerás [¡Oh, Muhammad!] y ellos también fallecerán [pues ningún ser creado es inmortal].”

(Corán 39:30)

Allah también dice:

“Hemos enviado a otros Mensajeros antes de ti, y les concedimos esposas e hijos, y no podía ningún Mensajero presentar un milagro salvo con el permiso de Allah, cada Libro fue revelado en su momento prefijado.”

(Corán 13:38)

Incluso eran objeto de persecución; muchos de ellos eran asesinados o expulsados de sus hogares. Dice Allah dirigiéndose al Profeta Muhammad:

“Y recuerda [¡Oh, Muhammad!] cuando se confabularon contra ti los incrédulos para capturarte, matarte o expulsarte [de tu ciudad]. Se confabularon y Allah decidió castigarles, porque Allah es Quien mejor desbarata los planes [de Sus enemigos].”

(Corán 8:30)

Pero de ellos era la victoria y el éxito en esta vida y en el Más Allá. Dice Allah en el Corán:

“Ciertamente Allah socorre a quien se esfuerza denodadamente por Su religión.”

(Corán 22:40)

También dice:

“¡Oh, pueblo mío! Entrad en la Tierra Santa que Allah destinó para vosotros y no Me desobedezcáis, porque [entonces] habréis perdido [en esta vida y en la otra].”

Corán 58:21


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