Contenido

content

Content of article

Introducción

Nadie puede saber cuándo ocurrirá el Día del Juicio. Sin embargo, Dios, en Su misericordia, enseñó a Sus mensajeros algunas de las señales que alertan sobre el hecho de que la Hora se acerca. Estas señales juegan un rol muy importante, en especial para aquellos que viven en una época distante al Profeta y no experimentan de primera mano sus enseñanzas y ejemplo. Estas señales refuerzan la creencia propia en el Profeta. Más importante aún, si uno dedica tiempo a reflexionar en ellas, son un recordatorio del Día del Juicio. Ellas deben vivificar el corazón de la persona y recordarle lo que hace en esta tierra y de dónde proviene todo esto.

[1] Muchas ya han ocurrido y muchas otras continúan ocurriendo.[2] Así, las Señales Menores pueden ocurrir varias veces alrededor de un individuo que, aún así, se mantiene ajeno a ellas y a su importancia. De hecho, en el famoso Hadiz del ángel Gabriel, cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ofreció decirle a Gabriel —en frente a sus Compañeros— algunas de las señales de la Hora (después que el Profeta fue informado al respecto), mencionó sólo algunas “Señales Menores”. Quizás, Dios lo sabe mejor, fue porque estas son las señales que tienen mucho más de un efecto sobre la vida cotidiana y la adoración, aunque el reconocimiento de estas señales a veces es más difícil o sutil.

Además, estas señales deben ser un recordatorio de que Dios tiene conocimiento previo de todo lo que ocurre en este mundo —así es como Él pudo transmitir estas señales a Su mensajero—. Por lo tanto, Dios también tiene conocimiento de todo lo que la persona hace. Dios está observando y es consciente de cada acto de Sus criaturas. Al menos, esta conciencia que se produce a través de atestiguar las Señales de la Hora, debería hacer que la persona adore y tema a Dios a sabiendas que Él lo está viendo. Este es el nivel superior de la fe, conocido como ihsán.

Sólo un par de señales menores serán mencionadas aquí, a la vez que alentamos al lector a investigar este tema más a fondo.

El Profeta declaró:

“De entre las señales de la Hora está la práctica frecuente de actos inmorales, los esfuerzos de la gente por promover la inmoralidad, el rompimiento de todos los lazos de parentesco y la confianza en los mentirosos”

(At-Tabarani)

La manifestación de este Hadiz se puede ver a diario en la vida de una persona, especialmente los primeros dos o tres aspectos mencionados. Uno sólo necesita salir de su casa, encender un televisor o navegar en Internet para ver cuán prominentes son los actos lascivos —aquellos actos considerados obscenos por la legislación islámica— en la actualidad. De hecho, se dedica mucho dinero y esfuerzo en producir y presentar estos actos a la mayor cantidad de gente posible.

El Profeta también dijo:

“Entre las señales de la Hora están la abundancia de riqueza, el incremento de la ignorancia, numerosas tribulaciones y la globalización del comercio y los negocios”. 

(Al-Hakim)

Los economistas capitalistas presumen de la cantidad de riqueza que hay en el mundo actual. De hecho, parece como si los negocios y el comercio son los asuntos más importantes en el mundo de hoy, superando los valores morales e incluso la santidad de la vida humana. Cuando esto se acompaña con ignorancia —especialmente ignorancia de la religión de Dios— y un aumento en las pruebas, tribulaciones, luchas y guerras, el resultado para la humanidad es nada menos que desastroso. Sin embargo, esto es lo que puede verse hoy en todo el mundo.

  1. Una serie de obras en árabe cubren las Señales Menores así como las Mayores. Este autor no tiene conocimiento de ningún libro en inglés que hasta ahora tenga una discusión detallada de las Señales Menores del Día del Juicio.
  2. Otra forma de categorizar las señales de la Hora es la siguiente: (1) Aquellas señales que ya ocurrieron y se han completado; (2) aquellas señales que ya aparecieron, continúan apareciendo y se están haciendo más intensas; y (3) aquellas señales que aún no aparecen. Cada categoría merece su propia parte de reflexión y una respuesta pertinente.


Comentarios