¿Por qué Dios creó? (parte 2 de 3): La Misericordia y Justicia Divinas

El Misericordioso, el Perdonador

En la creación de la humanidad, los atributos divinos del perdón, la misericordia y la amabilidad también se manifiestan. Los seres humanos fueron creados buenos y puros, con una conciencia natural del bien y del mal. El Todopoderoso también creó deseos en los seres humanos, y les dio una habilidad para  controlar esos deseos de acuerdo con la ley divina o de liberarlos y seguirlos ciegamente. Dios creó a la humanidad sabiendo que ellos lo desobedecerían. En consecuencia, Él enseñó a los seres humanos, empezando con Adán, cómo arrepentirse y por lo tanto purificarse a sí mismos de sus pecados. Adán y Eva representan un patrón a seguir para toda la humanidad. Ellos olvidaron el mandamiento de Dios, y Satán jugó con sus deseos. Luego de que ellos desobedecieron a Dios, volvieron a Él arrepentidos, y los perdonó. En la desobediencia y el regreso a Dios en arrepentimiento por parte de la humanidad, los atributos divinos de total perdón e infinita misericordia se vuelven manifiestos. El Profeta final, que la misericordia y las bendiciones de Dios estén con él, informó a sus seguidores de esta realidad al decir:

“Si ustedes no cometieran pecados y se volvieran a Dios buscando Su perdón, Él los reemplazaría por otras personas que cometieran pecados, le pidieran Su perdón y Él los perdonara”. (Sahih Muslim)

Cada uno de los 114 Capítulos de la revelación final, excepto uno, empieza con la frase: “En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”. Los atributos de Dios de misericordia y perdón son enfatizados para alentar a los seres humanos a no caer en la desesperación. Sin importar qué tan grandes sean los pecados de los seres humanos, Dios puede perdonarlos si el hombre se vuelve a Él con arrepentimiento sincero. El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo:  

“Cuando Dios creó el universo, hizo una obligación sobre Sí Mismo en un documento mantenido por Él: ‘Mi misericordia precede (supera) Mi ira’”. (Sahih Al-Bujari)

También dijo:

“[Dios creó] la misericordia con cien partes, una de las cuales fue descendida entre los genios, los seres humanos y los demás seres vivos. Es de esa parte de donde ellos se aman los unos a los otros, se muestran amabilidad entre ellos e incluso los animales tratan a sus crías con afecto. Dios ha reservado las restantes noventa y nueve partes para Sus verdaderos adoradores en el Día de la Resurrección”. (Sahih Muslim)

Si Dios lo hubiere deseado, hubiera podido crear a la humanidad como a los ángeles, incapaces de cometer pecados; a pesar de esto, ese no fue Su deseo, pues Él ya había creado a los ángeles. Los seres humanos fueron creados capaces de cometer errores, y cuando se dan cuenta de sus errores y buscan el perdón de Dios, los atributos divinos de la misericordia y el perdón se vuelven manifiestos.

La Justicia Suprema

En el juicio de la humanidad al final de este mundo, los atributos de Dios de justicia suprema y equidad también se vuelven manifiestos. Con base en Su infinita sabiduría, Dios hubiera podido crear a todos los miembros de la raza humana que fueran a vivir en la tierra e inmediatamente colocar a algunos de ellos en el Paraíso y a los otros restantes en el Infierno. Antes de crear al ser humano, Dios ya conocía qué decisiones ellos harían en sus vidas, qué provisión y oportunidades les daría, y en qué estado de creencia o incredulidad ellos morirían. Por lo tanto, en un sentido, se podría decir que algunas personas fueron creadas para  el Paraíso y otras para el Infierno. Aisha, la esposa del Profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios estén con él, lo citó diciendo:

“¿No sabes tú que Dios creó el Paraíso y el Infierno, y que El creó los habitantes para cada uno de ellos?” (Abu Dawud, An-Nasai)

Si Dios hubiera inmediatamente puesto a aquellos destinados para el Paraíso en el Paraíso, ellos no hubieran cuestionado la decisión de Dios. Aquellos en el Paraíso con felicidad aceptarían una vida eterna de dicha y estarían agradecidos de que no hubieran sido puestos en el Infierno. Sin embargo, aquellos inmediatamente puestos en el Infierno preguntarían el por qué. Tendrían un sentimiento de injusticia debido a su ignorancia de qué hubieran hecho si hubieran vivido en la tierra. Aquellos en el Infierno argumentarían sin descanso que si se les hubieran dado la oportunidad de vivir sus vidas en la tierra, hubieran creído y hubieran hecho buenas acciones. En consecuencia, Dios le permite a los seres humanos vivir sus vidas en la tierra y tomar todas las decisiones por sí mismos, para que todo el que entre en el Infierno sepa que ellos escogieron el Infierno por sí mismos. Ellos reconocerán la misericordia de Dios en sus vidas y reconocerán su pecado al rechazar Sus señales y Su guía. Y ellos aceptarán Su juicio como justo y más allá de cualquier reproche. A pesar de esto, ellos aún rogarán por otra oportunidad de hacer el bien en este mundo, como Dios dice en el Corán:

“Y verás [¡Oh, Muhammad! cuán terrible será] cuando los pecadores inclinen sus cabezas ante su Señor y digan: ¡Oh, Señor nuestro! Ahora se nos ha evidenciado la Verdad y creemos. Permítenos retornar a la vida mundanal para que obremos rectamente; ahora estamos convencidos’”. (Corán 32:12)

Sin embargo, si Dios fuera a enviarlos de vuelta a este mundo habiendo olvidado lo que ellos hubieran visto en el Infierno, de nuevo escogerían el mal y terminarían en el Infierno como antes. Dios habló de esto en el Corán:

“Y si se les diera la oportunidad de regresar [a la vida mundanal] volverían a [cometer] lo que se les había prohibido…” (Corán 6:28)

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