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Pero ¿Cómo encaja el mensaje de Muhámmad, la paz sea con él, con el mensaje previo revelado por Dios? Una breve historia de los profetas puede aclarar este punto.

El primer ser humano, Adán, siguió el Islam, debido a que adoró a Dios solamente y vivió según Sus mandatos. Pero a través del tiempo y la dispersión de la humanidad por la tierra, la gente se apartó de este mensaje y comenzó a adorar a otros en lugar de Dios. Algunos comenzaron a adorar a los piadosos que estaban entre ellos, mientras que otros comenzaron a adorar a espíritus y a las fuerzas de la naturaleza. Fue entonces cuando Dios comenzó a enviar mensajeros a la humanidad, conduciéndolos a la adoración de Dios solamente, de acuerdo a su verdadera naturaleza, y advirtiéndoles acerca de las graves consecuencias de la idolatría y el paganismo.

El primero de estos mensajeros fue Noé, que fue enviado a predicar este mensaje del Islam a su gente, después de que comenzaran a adorar a sus ancestros piadosos junto con Dios. Noé invitó a su pueblo a dejar de adorar a sus ídolos, y a regresar a la adoración de Dios solamente. Algunos siguieron las enseñanzas de Noé, mientras que la mayoría no creyó en ellas. Los que siguieron a Noé fueron seguidores del Islam, o musulmanes, mientras que aquellos que no lo hicieron, se mantuvieron en la incredulidad y fueron castigados por el diluvio.

Después de  Noé, Dios envió mensajeros a cada nación que se había alejado de la verdad, para hacerlos retomar el camino correcto. Esta verdad fue la misma a través del tiempo: rechazar todo objeto de adoración con excepción de Dios, el Creador y Señor de todo, y vivir según Sus órdenes. Pero como mencionamos anteriormente, ya que cada nación difiere en su forma de vida, lenguaje y cultura, mensajeros específicos fueron enviados a naciones específicas por determinados períodos de tiempo.

Dios envió mensajeros a todas las naciones, al Reino de Babilonia envió a  Abraham –  uno de los primeros y más grandes profetas –  quien invitó a su gente a rechazar la adoración de los ídolos a los cuales eran devotos. Los invitó al Islam, pero éstos lo rechazaron y hasta trataron de matarlo. Dios probó a Abraham  muchas veces, él superó cada una de estas pruebas, y por sus tantos sacrificios, Dios proclamó que erguiría de entre su descendencia una gran nación y elegiría profetas de entre ellos. Cuando sus descendientes comenzaron a desviarse de la Verdad, que era adorar únicamente a Dios y obedecer Sus órdenes, Dios les envió a otro mensajero para que regresen al camino recto.

Consecuentemente, vemos que muchos profetas fueron enviados a los descendientes de Abraham, tales como sus dos hijos Isaac e Ismael, junto a  Jacob, José, David, Salomón, Moisés, y por supuesto, Jesús, para mencionar sólo a algunos, que la Paz y la Bendición de Dios se encuentre con todos ellos. Algunos profetas fueron enviados al pueblo de Israel (los judíos) cuando se alejaban de la religión de Dios, y era su obligación seguir al mensajero que había sido enviado y seguir sus órdenes. Todos los mensajeros llegaron con el mismo mensaje, rechazar la adoración de cualquier ser excepto Dios y obedecer Sus órdenes. Algunos no creyeron en los profetas, mientras que otros sí lo hicieron. Los que creyeron fueron seguidores del Islam, o musulmanes.

El último de estos mensajeros fue Muhámmad, la paz sea con él, descendiente de Ismael, hijo de Abraham, la paz sea con él, que fue enviado como mensajero luego de Jesús. Muhámmad, la paz sea con él, predicó el mismo mensaje del Islam como los anteriores profetas y mensajeros – adorar solamente a Dios y obedecer Sus órdenes –  lo que muchos de los seguidores de los anteriores profetas no hicieron.

Por lo tanto, como vemos, el profeta Muhámmad, la paz sea con él, no fundó una nueva religión como mucha gente piensa equivocadamente, sino que fue enviado como el Último Profeta del Islam. Al revelar Su último mensaje a Muhámmad en su forma eterna y universal para toda la humanidad, Dios finalmente cumplió con lo prometido a Abraham.

Así como les incumbía a aquellos que pertenecieron a épocas pasadas seguir el mensaje del último de los profetas que les fue enviado, le incumbe a toda la humanidad seguir el mensaje de Muhámmad. Dios prometió en el mismo Sagrado Corán, que este mensaje permanecería intacto y sería viable para todo tiempo y lugar. Basta decir que los fundamentos del Islam son los mismos que seguía el Profeta Abraham, ya que la Biblia y el Corán retratan a Abraham como un ejemplo a seguir, como alguien que se entregó completamente a Dios y lo adoró solamente a Él, sin ningún intermediario. Una vez mencionado ésto, cabe aclarar que el Islam tiene el mensaje más continuo y universal de todas las religiones, porque todos los profetas y mensajeros eran  “musulmanes”, i.e. los que se sometieron a la voluntad de Dios y predicaron el “Islam”,  i.e. sometimiento a la voluntad de Dios Todopoderoso al adorarlo solamente a Él, obedeciendo sus órdenes.

Por lo tanto, vemos que aquellos que se hacen llamar a sí mismos musulmanes hoy en día no siguen una nueva religión; por el contrario siguen la religión y el mensaje de todos los profetas y mensajeros que fueron enviados a la humanidad por orden de Dios, también conocido como Islam. La palabra “Islam” es una palabra árabe que significa literalmente “sumisión a Dios”, y los musulmanes son aquellos que por propia voluntad se someten y obedecen a Dios, viviendo de acuerdo a Su mensaje.

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