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Religión, o fe, es algo que a menudo se considera como opuesto a la razón. Muchas personas creen que la razón y la religión son conceptos completamente diferentes. La fe usualmente se define como confianza en una persona o cosa, no necesariamente con base en alguna prueba, mientras que la razón se describe como juicio sólido, buen sentido, y la capacidad de analizar un problema con lógica. Sin embargo, debemos ver más allá de estas definiciones, porque solo entonces descubriremos que el Islam considera que la facultad de la razón es una parte fundamental y necesaria de la fe.

Las primeras aleyas del Corán reveladas al Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), lo instaron a leer, estableciendo así un vínculo con la alfabetización, y a lo largo del Corán se le aconseja continuamente al lector que piense.

"¡Lee! [¡oh, Muhammad!] En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas" (Corán 96:1).

"Este Libro que te revelo [¡oh, Muhammad!] encierra grandes bendiciones, para que mediten sobre sus signos y reflexionen los dotados de intelecto" 

(Corán 38:29)

"Así expongo a la gente los ejemplos para que reflexione" 

(Corán 59:21)

Tener la capacidad de utilizar nuestra razón y llegar a conclusiones lógicas es una bendición de Dios y, además, pensar, razonar y reflexionar son partes esenciales de la fe. Por lo tanto, se le recuerda a la persona que use la razón para llegar a conclusiones lógicas. Sin el conocimiento y el entendimiento, una persona puede no reconocer a Dios y puede llegar a adorarlo de maneras irracionales o prohibidas.

La irracionalidad podría describirse como una de las características de la incredulidad, la idolatría o la hipocresía. La falta de razón dificulta la habilidad de la persona para reconocer la verdad y el valor de la religión.

"Y agregarán: ‘Si hubiéramos oído o reflexionado, no estaríamos ahora con los condenados al Fuego’" 

(Corán 67:10)

"… Entre ellos hay una fuerte hostilidad. Ustedes piensan que ellos son unidos, pero sus corazones están divididos. Es porque que son gente que no razona" 

(Corán 59:14)

Los fundamentos del Islam están en completa armonía con la razón. El Islam no es una fe ciega. No se espera que un no musulmán llegue a creer en el Islam sin pruebas, sino que puede mirar las pruebas que el Islam ofrece, utilizar el pensamiento crítico y tomar una decisión informada. El pensamiento racional y la lógica son esenciales para entender a Dios y Su relación con nosotros y el mundo. Incluso para el musulmán, dedicarse al pensamiento ilógico o irracional podría conducirlo al pecado y la destrucción.

El poder del pensamiento racional nos enseña que la humanidad tiene limitaciones inherentes. Por lo tanto, hay muchas cosas que no podemos comprender intelectualmente. Hay cosas a las que Dios se refiere como lo oculto, cosas que debemos tomar como reales simplemente porque Dios nos ha informado acerca de ellas. Sin embargo, es también la razón lo que nos permite saber con certeza que Dios creó el mundo y lo ha sometido, junto a todos los que lo habitan, a las leyes universales, Sus leyes.

"En la creación de los cielos y de la Tierra, la sucesión de la noche y el día, el barco que surca el mar para provecho de la gente, el agua que Dios hace descender del cielo con la que da vida a la tierra árida, en la que diseminó toda clase de criaturas, y en la dirección de los vientos y el control de las nubes que están entre el cielo y la tierra, en todo ello hay signos para quienes razonan" 

(Corán 2:164)

Y es a través del razonamiento que llegamos a la conclusión de que, si estamos convencidos de que el Islam es la religión verdadera de Dios, con base en sus enseñanzas fundamentales y las pruebas que ofrece, entonces eso implica aceptar todo lo que enseña aún si no somos capaces de entender ciertas cosas, o la sabiduría detrás de ellas, debido a nuestras limitaciones.

Para un musulmán, es a través del razonamiento, junto con un esfuerzo y una intención sinceros, que entendemos las leyes de Dios, leyes que sabemos han sido establecidas a fin de hacer claro nuestro camino hacia la vida después de la muerte. El erudito musulmán Shaij Ibn Taimiah (1263 – 1328 E.C.) explicó el vínculo entre razonamiento y fe.

La razón es un requisito para adquirir conocimiento y realizar actos justos, a través de los cuales el conocimiento y las obras se perfeccionan, pero no es suficiente por sí misma; más bien, es una facultad del alma y una capacidad como la habilidad que tienen los ojos de ver. Si está conectada con la luz de la fe y el Corán, entonces es como los ojos recibiendo la luz del Sol y de una linterna. Si se deja a su suerte, no puede obtener información sobre asuntos que no puede conocer por sí misma. Por lo tanto, las circunstancias que resultan de la negación de la razón son defectuosas, y las ideas que contradicen la razón son falsas[1].

Fueron el poder de la razón y el de la lógica combinados con una fe inquebrantable los que permitieron que el mundo musulmán prosperara en lo que ahora se conoce como su Edad Dorada. En los siglos VIII al XIV E.C. la ciencia, el desarrollo económico y la cultura florecieron. Los desarrollos científicos fueron aplaudidos e investigados con el entendimiento de que eran bendiciones de Dios. Comparemos esto con la forma en que el cristianismo consideró el avance científico en la misma época. La autoridad de la fe dominaba la razón y, a diferencia del Islam, no se creía que la razón y la fe se complementaran entre sí.

Incluso ahora, en el siglo XXI, hay aspectos de la fe y de la razón, en otras religiones distintas al Islam, que no se sostienen bien bajo un escrutinio estricto. Tomemos, por ejemplo, el dogma de la Trinidad, una de las creencias fundamentales del cristianismo. La idea de que Dios es un hombre, o que un hombre es Dios, es tan ilógica que ha sido la razón de la islamización de muchos cristianos.

Cuando nuestro razonamiento se basa en conclusiones lógicas, en los mandamientos de Dios y en nuestra propia brújula moral, nos sentimos cómodos y confiados en nuestra fe. El Islam nos permite vivir y prosperar en un mundo en constante cambio, porque Dios nos dice que razonemos. Él nos dice que usemos nuestros propios poderes de deducción, mejoremos nuestra fe y mejoremos nuestro mundo a través de la razón y la religión.

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  1. Maymú al fatawa 3/338.


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