La Búsqueda de la Verdad
Comenzó con mi llegada a la prisión
federal. Un afro-americano se ofreció a asistirme en mis necesidades cosméticas.
Dijo que era musulmán, y los musulmanes tienen la obligación de ayudar a los
que necesiten ayuda. Esto del Islam atrajo mi atención. Sin embargo, tenía la impresión
que esta era una religión exclusiva para los afro-americanos. Pensaba, ¡De ningún
modo me convertiré en un , soy!
Aun así, le pedí a este
hermano literatura acerca del Islam. Descubrí la universalidad del Islam, como
trasciende el color, la etnicidad y la raza. Parecía puro y real. Comenzó a
interesarme. Este hermano me invitó al servicio de Yumu’ah (viernes). Me
entregaron un Corán, y al leer la traducción, sentí la pureza y verdad en él.
No había trampas, ni fantasmas, ni misticismo, solo simple y pura comprensión
de la ‘verdad’. Cuando oí el Adhan (la llamada a la oración) sentí una cercanía
con Dios que penetró mi Corazón y mi alma.
Después de investigar y
estudiar el Corán, descubrí su total infalibilidad, no tenía contradicciones.
Existen religiones basadas en
la creencia de ciertas ciencias, múltiples deidades, la religión de tres dioses
en uno. Era un hombre pensante, y ninguna de ellas tenía sentido para mí.
Aquí estaba el Islam, basado
en la creencia de Un solo Dios que creó el universo de la nada, y el hecho de
que este libro que leía (el Corán) no tenía ni una vocal o palabra alterado en
1400 años era un milagro en sí mismo. De este modo, me convencieron de la
unicidad de Dios y la unidad del Islam.
El cristianismo tiene y todavía
sufre cambios en La Biblia y en las doctrinas cristianas, y no puede ni
siquiera afirmar la originalidad de La Biblia que se lee y enseña hoy en día.
Existe solo un Dios y una sola
religión, y esa religión es la “sumisión” a un solo Dios. Este es el
significado del Islam.
La Metamorfosis: de Clinton Sipes a Abdus Salam (Servidor de la [fuente de] Paz)
Como han leído, la vida de Clinton
Sipes estaba llena de odio, crimen y violencia, las cosas que llevan a la destrucción
total del ser humano.
Después de años de falsedad,
medias verdades, imitar a otros, y luego, desde un lugar (prisión) donde
naufragan más de un millón de personas, el mismo ambiente que en un momento alimentó
mi ira y odio agudamente fue el lugar donde el Islam me encontró y procedió a
cambiarme a un “servidor de la [fuente de] Paz.” El Islam llenó mi vacío espiritual
enseñándome mi principio y mi final, me ha dado satisfacción, paz, tal
serenidad que estas palabras no pueden realmente describirla. Mi propósito es
claro, mi dirección recta.
El Islam me ha enseñado, a
través de su verdad, humildad y la verdadera adoración de Dios. He aprendido
que de Dios venimos y a Dios hemos de regresar. Dios creó todas las cosas
animadas e inanimadas, microscópicas y macroscópicas, lo finito y lo infinito.
Nada se crea a sí mismo sino que es creado por Dios.
En el día final, no importara
si somos negros o blancos, ricos o pobres, poderosos o débiles. Será solo
acerca de los buenos y malos actos de la persona, y esta será castigada o
premiada de acuerdo a sus obras. Nadie puede morir o ser castigado por mis
pecados o ser recompensado por el bien que puedo llegar a hacer más que yo
mismo. Soy responsable, debo responder cuando se me solicita hacerlo. Fui
consciente de esta verdad y declaré abiertamente: “No existe otro dios mas que
Dios y su último mensajero fue el Profeta Muhammad Ibn Abdullah Al-Mustafa”. De
este modo, en esencia, ¡mi vida volvió a la infancia en donde la verdad y la
pureza comienzan!
En resumen, la metamorfosis
se ha completado. He encontrado la “verdad” en Dios (todas las alabanzas Le pertenecen,
creador de la humanidad, ángel y jinn, todo lo que existe en el cielo y en la
tierra). Dios (a quien se debe toda alabanza) tiene [muchos] nombres o
atributos, uno es Al-Salam (paz).
El Creador, Originador de la existencia de la paz. No existe paz más que la Paz de Dios (a quien se deben todas las alabanzas). He encontrado esta Paz, soy ahora “Abdus Salam,” el servidor del Originador de la Única fuente de Paz… Dios, El Mas Elevado, a quien se dirigen todas las alabanzas.