Aun así, Chandara ya no quería rezarles a tantos
dioses. Él podía adorar a un
solo Dios espiritualmente y adorar a los otros ídolos físicamente, pero no
sabía quién era el Dios Único. Ocasionalmente, Chandara seguía entrando en
trance.
Chandara tenía amigos malayos
curiosos que le preguntaban sobre la adoración hindú. Ellos no le hablaban del
Islam, pero le dijeron que a diferencia de él, ellos le rezaban a un solo Dios:
Dios.
Chandara, que era el líder
entre sus compañeros de trabajo, acompañaba a sus compañeros malayos cuando
hacían la oración del mediodía, y los esperaba mientras rezaban. Al mismo
tiempo, le rogaba a Dios en su corazón, y le pedía que lo guiara al camino
correcto.
Chandara estaba muy
impresionado con el adhán, que tenía un efecto tranquilizante. El adhán
tocó su corazón profundamente, en especial porque era seguido de la oración que
sus amigos y otros musulmanes nunca dejaban de cumplir. Sintió que era muy
sencillo reconocer al Dios verdadero. “Solo adorarlo a Él. ¿Para qué necesita
uno a todos esos dioses y mediadores?” No pasó mucho tiempo antes de que
sintiera que el Islam y Dios eran lo que él había estado buscando.
Después de su matrimonio, su
esposa Indrani se mantenía activa en las actividades de su templo. Ella quedó
perpleja cuando su esposo, un hindú más piadoso que ella misma, comenzó a
insinuar repetidamente que solo existía un Dios Todopoderoso, que hay que
rezarle a un Dios y que una religión verdadera no debería tener muchos dioses.
Su suegra sintió que su hijo, antes piadoso, podía haber ofendido a los dioses.
Incluso después del matrimonio,
Chandara continuó en su búsqueda de iluminación. Había tratado de buscar al
Dios Único en el hinduismo, tratando de conocer al Dios Único al que rezaba
espiritualmente. Ya no estaba interesado en ninguna de las actividades del
templo ni en volver a entrar en trance. Su madre, mientras estaba en un trance,
señaló que el cambio en el comportamiento de su hijo se debía a que estaba bajo
un hechizo.
Chandara
no sabía nada sobre el Islam, excepto que en el Islam Dios es Uno. Él meditaba
a diario y hacía Uzrachamale. Por lo general, cantaba los diversos
nombres de los dioses. Sin embargo, esta vez cuando mencionó sus nombres,
sintió que algo estaba mal, así que solo dijo en inglés: “Dios Todopoderoso,
Dios Todopoderoso…”. En su meditación, él supo que los musulmanes le rezan al
Dios verdadero.
El mayor problema para que Chandara
practicara el Islam era Indrani. Ella no quería a los musulmanes y estaba
comprometida con las actividades de su templo. Él trató de influenciar a su
esposa con las enseñanzas del Islam poniendo en la televisión programas
islámicos malayos. Indrani se quejó de que no era necesario que su esposo se
interesara tanto en el Islam. Él aprovechó esta oportunidad para expresarle que
no creía ya más en el hinduismo, argumentando respecto a que no tiene un libro
sagrado y a las bases de su creencia. Al no poderse establecer cómo comenzó el hinduismo,
parecía simplemente una cultura llena de complejidad arrastrada por sus
ancestros.
Él compró una traducción del
Corán y quedó profundamente impresionado cuando leyó acerca de los Profetas,
del comienzo de la humanidad, y del Paraíso y el Infierno. Encontró muchas
cosas que es necesario que todo ser humano conozca, y animó a Indrani a leerla.
Cuando leyó que los adoradores de ídolos serán arrojados al Infierno, retiró
todos los ídolos e imágenes de su casa.
Chandara se concentró entonces
en aprender más sobre el Islam de diferentes fuentes. Trató de aprender más del
Islam de sus amigos malayos. Sin embargo, ellos por lo general no podían
contestar sus preguntas. Ellos le sugirieron que buscara ayuda de un profesor de
religión.
Chandara comenzó a llevar a
casa libros sobre Islam así como sobre cristianismo, sijismo e hinduismo, diciéndole
a su esposa que leyera y comparara entre esas religiones. Indrani no estaba
interesada pues estaba muy satisfecha con su creencia y con el hinduismo. Ella
se dijo a sí misma que no había forma de que él pudiera influenciarla con su
idea de Un Dios Todopoderoso, y juró en su corazón que lo llevaría de regreso a
su camino.
Indrani no tenía intención de
leer los libros que su esposo llevaba a casa. Sin embargo, cuando tenía
problemas para dormir por la noche, algo la hacía tomar el Corán y leerlo. Una
y otra vez, cuando ella no podía dormir, era el Corán lo que tomaba y leía. Se
sentía muy perdida porque desde que su esposo quitó las deidades hindús de su
casa, ella no podía rezarles.
Indrani comenzó a tener sueños. Durante su primer embarazo, soñó con la Kaaba. Le contó su sueño a una de sus colegas musulmanas, quien le contó el sueño de Indrani a su padre. Él le dijo que ella era afortunada al haber soñado con la Kaaba.