El Profeta Lot sufría debido a las
malas conductas y los comportamientos antinaturales de la gente a su alrededor,
sin embargo, continuó entregando su mensaje con paciencia. Llamó a la gente a
abandonar sus malos caminos y a obedecer al Único Dios, adorándolo sólo a Él.
Sin embargo, la gente de la ciudad continuó burlándose de él y
menospreciándolo, y hasta lo ridiculizaban y lo desafiaban para que enviara el
tormento de Dios sobre ellos.
“Envíanos el castigo de Allah, si es que decís la verdad”.
Lot estaba abrumado por la desesperación
y suplicó a Dios que le concediera la victoria sobre su pueblo, que cometía
grandes crímenes y se comportaba de forma antinatural.
En el momento de la invocación de Lot,
los Mensajeros (ángeles) estaban con el Profeta Abraham, de modo que le
informaron de su misión con Lot y su pueblo. Dijeron:
“Y cuando Nuestros [Ángeles] emisarios se presentaron ante Abraham para albriciarle [del nacimiento de su hijo], le dijeron: Destruiremos a la población de esta ciudad, porque son inicuos”.
Abraham tenía miedo, su sobrino Lot
estaba en la ciudad de Sodoma y estaba a punto de ser destruido. Le dijo a los
ángeles: “Pero Lot está entre sus habitantes”. Ellos respondieron:
“Nosotros conocemos mejor [que tú] a quienes habitan en ella. Lo salvaremos a él y a su familia, excepto a su mujer, que se contará entre los condenados”.
El renombrado erudito islámico ImamIbn
Kazir narró que, cuando los Mensajeros se acercaron a la ciudad de Sodoma,
conocieron a la hija de Lot en el río cercano. Ella se quedó asombrada por su
belleza y les aconsejó que esperaran al Profeta en el río en lugar de entrar a
la ciudad sin protección. Cuando Lot escuchó hablar de los extranjeros, se sintió
angustiado y se preguntó cómo podía convencerlos de que pasaran de largo por
Sodoma y continuaran su camino. Trató de hacerlos entender la naturaleza de la
gente de la ciudad, pero sólo consiguió convencer a los Mensajeros de esperar
hasta la noche antes de entrar en la ciudad.
El Profeta Lot logró acompañar a los Mensajeros
a la seguridad de su casa. Sin embargo, la esposa de Lot se deslizó por la
puerta trasera y rápidamente avisó a la gente que dos hombres hermosos eran
huéspedes en casa de Lot. El rumor se difundió velozmente y pronto la gente
estaba frente a la casa de Lot, llamando a su puerta, exigiendo ver a los
invitados. Lot se angustió aún más cuando se dio cuenta de que su mujer era la
responsable de que la multitud estuviera a su puerta, y le rogó a la turba que
se disolviera y temiera el castigo de Dios. Les pidió varias veces que buscaran
la gratificación sexual de manera legal.
“¡Oh, pueblo mío! Casaos con las mujeres, pues ello es lo lícito para vosotros, temed a Allah y no me avergoncéis ante mis huéspedes. ¿Es que no hay entre vosotros ningún hombre recto?”
Las versiones bíblica y coránica de la
historia de Lot tienen grandes similitudes. Sin embargo, el Islam rechaza por
completo la noción de que el Profeta Lot hubiera ofrecido a sus hijas a la
gente de la ciudad. Los eruditos islámicos explican que cuando Lot utilizó la
palabra “hijas” se refería a las mujeres de Sodoma. Él estaba exigiendo a los
hombres de Sodoma que buscaran la satisfacción sexual en matrimonios legales.
En su libro Historias de los
Profetas, Ibn Kazir declara que la gente de la ciudad echó abajo la puerta
y se precipitó dentro de la casa de Lot, rodeando a los Mensajeros. Lot estaba
impotente frente a ellos, sin embargo, continuó suplicando y recordándoles la
maldad de sus actos. La gente de la ciudad se burlaban y mofaban de él
diciendo:
“Tú sabes que no deseamos a las mujeres, y entiendes bien lo que queremos”
Los Mensajeros tranquilizaron a Lot
diciéndole:
“Ciertamente somos emisarios de tu Señor”
Al
escuchar estas palabras, la gente de la ciudad sintió miedo y comenzó a
dispersarse, dejando a Lot y a su familia solos con los Mensajeros.
Los Mensajeros disiparon los temores
del Profeta Lot y lo instruyeron para que reuniera a su familia y abandonara la
ciudad de Sodoma esa misma noche. Lot caminó detrás de su familia para
asegurarse de que ninguno de ellos volviera la mirada hacia la ciudad de
Sodoma. La mujer de Lot se quedó atrás y recibió el castigo junto con los
criminales y los habitantes impíos de la ciudad. El Corán describe el castigo como
un grito terrible que volteó la ciudad al revés, y una posterior lluvia de
piedras de arcilla. (Corán 15:73-74)
El castigo llegó al amanecer, y Dios
dijo:
“Y lo salvamos a él y a toda su familia, excepto a su esposa, pues se contaba entre los condenados. Luego destruimos a los demás, e hicimos caer sobre ellos una lluvia de piedras. ¡Qué lluvia aterradora fue la que les enviamos! En esto hay un signo, pero la mayoría de los hombres no cree”.
Así, las páginas fueron cerradas sobre
el pueblo de Lot. Sus nombres fueron borrados de la memoria histórica. El
castigo que Dios prometió y sobre el que advirtió el Profeta Lot, ocurrió, pues
en verdad Dios cumple Sus promesas. Él promete un castigo severo a los malvados
y el Paraíso es la recompensa de los justos. Lot y su familia caminaron al
amanecer y el Corán no habla más de ellos.