La historia de Moisés (parte 12 de 12): Lecciones de la Vida del Profeta Moisés

La condición humana está llena de pruebas, preocupaciones y curvas de aprendizaje tremendas. La vida está llena de sorpresas. Sin embargo, recordar a Dios y esforzarse en complacerlo, es la línea vital de la humanidad. El Corán contiene historias inspiradoras de la vida de los profetas y de hombres y mujeres rectos. La vida de Moisés se discute con frecuencia y su historia nos enseña que Dios es misericordioso, confiable y cariñoso. Allah, El Más Clemente, no nos ha dejado solos, nos ha proporcionado Su guía y Su luz.

Por cierto que en las historias [de los Profetas] hay un motivo de reflexión para los dotados de sano juicio. No es [el Corán] un relato inventado sino una confirmación de lo revelado anteriormente, y es una explicación detallada de todas las cosas, guía y misericordia para los creyentes.

(Corán 12: 111)

A lo largo de esta serie de artículos, hemos aprendido sobre la tremenda fortaleza de carácter de Moisés, y su habilidad para perseverar incluso en circunstancias extremas. Moisés siguió los mandamientos de Dios con valor y determinación, y más allá de todo, poseía un carácter de gran importancia, el carácter de la sinceridad. Moisés era sincero en todos sus esfuerzos. Sin importar lo que hiciera, actuaba siempre con el propósito expreso de agradar a Dios. Cuando la determinación es acompañada con sinceridad, el carácter de una persona puede llegar a ser extraordinario.

Durante los años en que los hijos de Israel vagaron por el desierto sin poder entrar a la tierra prometida, Moisés encontró a Jidr y pasó un tiempo con él. Un hombre que la mayoría de los eruditos cree era un profeta.

Ibn Kazir narró que un día alguien le preguntó a Moisés: “¡Oh Mensajero de Dios, ¿hay en la tierra alguien con más conocimiento que tú?” Moisés le contestó: “¡No!”, creyendo que ya que Dios le había permitido hacer milagros y le había entregado la Tora, él debía ser el hombre vivo más sabio. Esto, sin embargo, no era cierto. El encuentro de Moisés con Jidr le enseña a la humanidad que ninguna persona puede tener toda la información disponible y que aunque pensemos que somos inteligentes y sabios, la necesidad de buscar el conocimiento nunca termina. Cuando Moisés se dio cuenta de la existencia de Jidr, pidió reunirse con él.

Dios le dijo a Moisés que pusiera un pez vivo en un recipiente. Cuando el pez desapareciera, él se encontraría con el hombre que buscaba. Moisés inició su viaje acompañado por un joven que llevaba el recipiente con el pescado. Llegaron a un lugar donde se encontraban dos ríos y decidieron descansar allí. Moisés se durmió al instante. Mientras dormía, su compañero vio cómo el pez se escapaba hacia el río y se iba nadando, pero olvidó informar de ello a Moisés.

Cuando Moisés despertó, continuó su viaje hasta que estaban exhaustos y hambrientos. Moisés pidió comida. Sólo cuando hizo esto, su compañero recordó que el pescado se había escapado. Al oír esto, Moisés exclamó: “¡Eso es exactamente lo que buscábamos!” Volvieron rápidamente sobre sus pasos para encontrar el lugar donde los ríos se enco

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